miércoles 11 de noviembre de 2009

Historia Mundial de la Megalomanía: Walter "Barbas de Chivo" Ulbricht


Ahora que se cumplen 20 años de la caída del muro de Berlín, vale la pena acordarse del muy peculiar culto a la personalidad que se hizo Walter Ulbricht, el dirigente comunista alemán que regenteaba la RDA en nombre de los soviéticos y que dio la orden de construir tan infame parapeto. Ulbricht fue uno de esos burócratas carente de carisma y simpatía, pero dueño de una enorme disciplina, extraordinaria capacidad organizativa e insuperable instinto para la intriga, además de ser un innoble sicofante, condiciones todas estas indispensables para el ascenso seguro de todo aquel político con pretensiones de ascender en los escalafones de los regímenes autoritarios. De hecho, se convirtió en el gran referente comunista de la RDA. Decían de él los aduladores que era “el Lenin y Stalin alemán”. Más importante que eso, fue capaz de sobrevivir a la muerte de su mentor y al consiguiente proceso de desestlinizacióm (que fue letal para muchos de sus colegas dictadores de Europa oriental) y a las protestas multitudinarias anticomunistas protagonizadas en las calles de Berlín en junio de 1953. El “Barbas de Chivo” (Spitzbart, apodo que le endosó el pueblo que mal gobernó y que siempre lo odio), incluso se dio el lujo de establecer una especie de “culto a la personalidad light” e hasta fue objeto de un proceso de “reivindicación histórica” luego de su muerte por parte de las autoridades comunistas que duró, obviamente, hasta la épica caída del Muro

El joven Walter era un sajón nacido en Leipzig, de clase trabajadora, que desde joven militó en el Partido Socialdemócrata Alemán (El famoso SPD), pero en la facción más izquierdista, la dirigida por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Más adelante se sumó al Partido Comunista, del cual fue diputado en el Reichstag en los años locos de la República de Weimar. Como decíamos, Ulbricht fue el típico “apparatchik” sin carisma pero con gran capacidad para esa pendejada a la que llaman “operación política”, aunque él siempre tuvo pretensiones de intelectual. Desde su posición en el Partido Comunista fue uno de los más insistentes vilipendiadores de los socialdemócratas, a los que acusaba de ser social-fascistas” (en México pasaron a ser social-tarugos), “enemigos mortales de la clase trabajadora” y “agentes de los imperialismos francés y polaco (sí, polaco)”. Sin embargo, el verdadero ascenso de nuestro antihéroe comenzó cuando los nazis se hicieron del poder y proscribieron al Partido Comunista.

La clandestinidad cayó bien a Ulbricht, cuyos “talentos” no le pasaron desapercibidos a Stalin. De 1938 hasta el final de la segunda guerra mundial. Uli vivió en Moscú bajo el cobijo de las autoridades soviéticas y logró sobrevivir a todas las disensiones internas y pugas que asolaron al Partido Comunista Alemán en tan turbulenta era. Al terminar la guerra, Ulbricht era el incuestionado dirigente del comité de comunistas alemanes que tenía el staliniano encargo de construir una república popular en la que entonces era zona soviética de ocupación. Para concretar tan noble propósito, y bajo el puño de hierro de Ulbricht, se fundó al Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) y más tarde se procedió a la creación de la República Democrática Alemana.

Siempre me ha intrigado porque Stalin, que tantos triunfos y concesiones obtuvo de los aliados occidentales en Yalta, cedió el control de medio Berlín a sus enemigos en lugar de presentar el hecho consumado de que la ciudad estaba ocupada militarmente por fuerzas soviéticas, y san-se-acabó. Como sea, no tardó en darse cuenta de su error,pero ya era demasiado tarde. En 1947 quiso dar un “golpe de mano” para enmendar el yerro, pero la insospechada determinación de Truman hizo fracasar los planes de El Padre de los Pueblos de comerse, ahora sí, él solo todo el pastelito berlinés. Berlín Occidental fue un enclave sumamente útil a los aliados como eficacísima arma propagandística hasta el día de su caída. El muro fue un mal necesarísimo la sobrevivencia de la RDA, gracias al cual este pedazo sometido a la URSS logró la consolidarse hasta el grado de convertirse, en los años subsiguientes, en el país más desarrollado económicamente de entre los satélites comunistas. Se supone que llegó a ser la novena potencia económica del mundo. Po supuesto, todo esto redundo en el fortalecimiento del poder de Walter Ulbricht, que para finales de los años sesenta se había convertido en el dirigente de detrás de la cortina de hierro más longevo y experimentado. Fue entonces cuando El Barbas de Chivo cometió el error de sentir que estaba por encima incluso de sus patrones soviéticos. Olvido que la única razón por la que se mantenía en el poder gracias a la presencia de las armas rusas en territorio germano-oriental y le dio por pavonearse.

Muchas fueron las razones que hicieron que los soviéticos se hartaran de su protegido alemán, pero quizá más irritante para ellos fue sus intentos de hacerse un “culto a la personalidad” cuando tal práctica había sido denunciada por Kruschev en el histórico XX congreso del PCUS y era tan mal visto en Alemania tras la amarga experiencia hitleriana. Por ello la megalomanía de Uli tenía que ser muy meticulosa. Por eso, cuando dio rienda suelta a sus delirios egomaniacos, tuvo el cuidado de establecer una diferencia fundamental entre el “culto a la personalidad” tan nocivo, y el simple “respeto a la personalidad”. En 1961, durante su 24 Congreso (celebrado unas cuantas semanas después de la construcción del Muro), el SED consagró este nuevo concepto como “una forma democrática de reconocer los méritos de los dirigentes de la clase obrera sin ca en los excesos del culo a la personalidad”. Así que Uli no pudo, como seguramente hubiese querido, poblar las plazas y las alamedas de la RDA con estatuas suyas, pero si se dio el lujo de ser declarado por su partido “El más extraordinario, respetable, incansable y experimentado líder del movimiento proletario internacional”. Desde entonces todos los salones de clase del país debían contar con un retrato del líder con todo y sus puntiagudas barbiñas, se imprimieron sus maravillosas obras completas y libros de texto que contaban su vida heróica vida de burócrata partidista de toda la vida a los estudiantes de primaria. Aparecieron por doquier posters, timbres postales y afiches. Se pintaron murales, se nombraron cales y fábricas en su honor, etc. Cosas, todas ellas, muy bonitas, que si bien resultan insignificantes comparadas con los verdaderos Cultos a la Personalidad de personajes como Mao, Stalin o Kim Ill Sung, demuestran, sin embargo, que Ulbricht tenía su corazoncito megalómano muy bien puesto.

El SED también dictaminó que “toda crítica o ataque contra Walter Ulbrict será una agresión al partido. Y es que tras la erección del Muro los desdichados berlineses se soltaron a contar un alúd de chistes sobre el cuerno de Chivo. Una pinta apareció una mañana en la inicua murallota. Le decía al líder: “Spitzbart, eres un idiota, levantaste un muro ¡pero nos colcaste en el lado equivoicado”!

En Mayo de 1971, de forma inopinada, a Ulbricht lo renunciaron los soviéticos “por motives de salud” La versión que por muchos años manejaron los historiadores era que Uli “lo fueron” porque era un ortodoxo enemigo acérrimo de la détente y, por tanto, un obstáculo para los planes de reapproachment con Occidente de Breznev, pero biografías y estudios más recientes (post fin de la URSS) han topado con ora tesis: La verdad es que Spitzbart era un ególatra que quería mandarse solito. Lejos de la imagen de “duro” refractario a la détente que Occidente percibía en Ulbricht, éste era el más interesado en normalizar las relaciones con Alemania Occidental y lograr el reconocimiento internacional para “SU” RDA. En una reunión secreta con Brezhnev, llegó a afirmar “Nosotros no somos Bielorrusia, Sr. secretario general”. Brezhnev lo odiaba por arrogante y desconsiderado. Peor aún, es un hecho que Ulbricht hizo tentativas de establecer alianzas al interior del politburó Del Partido Comunista Soviético con rivales reales o potenciales de Brezhnev. El colmo llegó cuando en el 24 congreso del PCUS (principios de 1971) Uli declaró al pleno, en su carácter de invitado extranjero de honor, que “Los camaradas soviéticos también tienen mucho que aprender de sus camaradas de Europa del Este”, y anunció que Alemania Oriental era el primer y único ejemplo mundial de una verdadera “sociedad socialista altamente desarrollada”. Semanas después lo enfermaron y murió a los dos años de ser defenestrado del poder.

Tras su caída, todos los vestigios de su relativamente tímido culto a la personalidad (“respeto a la personalidad”, diría él) fueron eliminados, pero años después su memoria fue rehabilitada y su contribución reconocida oficialmente por el establisment comunista Su sucesor como mandamás germano oriental, Honecker, pretendía reconciliar el pasado para que la RDA enfrentara mejor el futuro, pero lo que no sabía era que ese “futuro” iba a durar tan, tan poquito.

viernes 2 de octubre de 2009

Historia Mundial de la Megalomanía: Hugorila


Hasta hace muy poco tiempo la pavorosa práctica del culto a la personalidad parecía condenada a muerte o, por lo menos, a permanecer confinada en naciones muy atrasadas, como las republicas centrales de África, o a estados pequeños y herméticos. como Turkmenistán o Corea del Norte, o resquicios del socialismo real, como Cuba. El triunfo de la democracia liberal en la guerra fría, el crecimiento de la importancia de la opinión pública en los procesos de toma de decisiones y el desarrollo de nuevas tecnologías en materia de comunicación obraban (o eso parecía) decididamente en contra de los intentos de endiosamiento de cualquier sátrapa. Pero como escribió puntualmente el periodista y ensayista holandés Ian Buruma, ““En la actualidad, el autoritarismo está cambiando de piel. Quizás no sea ya posible un dictador por el estilo de Stalin, Mao o Hitler. Pero no por eso deja de existir la tentación del poder sin límites. Sobra decir que, por lo visto en tiempos recientes, la cordillera de los Andes no está exenta de semejante tentación.” Muy bien sabía el autor de Asesinato en Ámsterdam lo que decía cuando citaba a la codillera de los Andes como territorio propicio para el retorno del poder sin límites y del culto a la personalidad.

Con Hugo Chávez han vuelto al escenario latinoamericano los males del populismo y con ellos, el culto a la personalidad, aunque, evidentemente con cambios muy significativos. Y no me refiero a que Chávez sea representante de una ideología o propuesta política verdaderamente innovadora u original. El caudillo del “Socialismo del Siglo XXI” mantiene el mismo discurso ridículo y anquilosado del “antimperialismo”, “los pueblos explotados desde hace 500 años”, y “nosotros los buenos, ustedes los malos” de los populistas latinoamericanos de siempre, pero lo que ha sabido adaptar a los nuevos tiempos son sus métodos autoritarios y además, lo que es más sorprendente, está logrando imponer un culto a su deleznable persona en un país del hemisferio occidental dueño de una tradición democrática.

Hugo Chávez, ese oscuro teniente coronel que se levantó en armas a la manera tradicional en contra del gobierno de Carlos Andrés Pérez con una mezcla de ideas de izquierda, nacionalistas y fascistoides y –sobre todo- acicateado por su inmensa egolatría, fracasó entonces y fue encarcelado, pero pronto fue persuadido a cambiar la estrategia. Convertiría las balas en votos. Lo hizo y con tanto éxito que en 1998 fue electo presidente, elevado por una ola de indignación y hartazgo popular ante la profunda corrupción e inobjetable desgaste de los partidos políticos tradicionales y las instituciones políticas del país. Y una vez en el poder, tomó medidas para asegurarse que nunca lo dejaría manipulando instrumentos formalmente democráticos como los referendos y las elecciones. Así Chávez trastornó a la democracia liberal y se ha convertido en un caudillo moderno. Reformó a su gusto dos veces la Constitución, incluyendo la eliminación de las restricciones constitucionales a los mandatos presidenciales, lo que le ha permi
tido y permitirá buscar la reelección indefinidamente. También ha desmantelado al Poder Judicial, amordazado a los medios de comunicación y purgado al ejército.

El culto a la personalidad de Chávez se vale de todos los medios modernos, pero en particular de la televisión. Proyecta la imagen del predicador mesiánico y de manera tan eficaz que eso y el clientelismo masivo que le permiten sus millonarias ganancias petroleras le permiten tener una presencia indudablemente poderosa en numerosos sectores populares de Venezuela. Mantiene así su popularidad, a golpe de despilfarros, incluso después de una década en el poder marcada por la mala administración, la inflación galopante, la irresponsabilidad financiera, el autoritarismo, la corrupción y el crimen rampante. Pese a que ha sabido valerse de las instituciones democráticas, el régimen de Chávez es profundamente antidemocrático y presenta rasgos inequívocamente fascistoides al sustentase en la ausencia de todo mecanismo institucional que asegure un gobierno limitado, rendición de cuentas o división de poderes. El Parlamento es inocuo (aquí vale decir que, en buena medida, por culpa de la impericia y soberbia de la oposición), se avanza hacia un sistema de partido único y existe un creciente clima de permanente intimidación contra toda expresión opositora, sustentada en una violencia no institucionalizada. En la Venezuela chavista se acumulan las muertes inexplicadas de periodistas y las agresiones físicas a opositores y las manifestaciones “espontáneas” de chavistas que hostigan y amedrentan cualquier evento, actividad o incluso la privacidad de la oposición y sus militantes. Es el regreso de las “Camisas Negras”.

En este contexto protofascista no podía faltar el culto a la personalidad, evidenciado no sólo por infinitos retratos, carteles y afiches con la imagen de mico…mandante Chávez, por lo general acompañada de alguna de sus muy prescindibles frases y ocurrencias o que anuncian con toda prosopopeya las obras del régimen. Retratos que, como observó no hace mucho algún periodista, son ejecutados ejecutados con una estética kitsch tenuemente maoísta (ver imágenes). Pero más importante en el estilo de culto a la personalidad chavista es la omnipresente presencia del comandante en la televisión oficial, con la constante emisión de sus discursos tan largos como huecos de contenido. U n interminable desfile de las consabidas diatribas antiimperialistas y antioligárquicas. Ningún sátrapa contemporáneo del culto a la pesonalidad (Kim Jong Ill, el Turkmenbashi, Saddam, Fidel, etc.) Se ha valido de la televisión con el tesón y la destreza con que lo hace Chávez. Verdaderamente fascinante para cualquier estudioso de la psique humana o analista del fenómeno del poder es contemplar un rato esa combinación de Don Francisco y El Monje Loco que es el atroz programa "Aló, presidente", donde Chávez se dedica a despotricar contra la burguesía, el imperialismo, los “pitiyanquis” los “escuálidos” “los burgueses apátridas” y un laaaaargo etc. Y hay además muchas otras emisiones radiales y televisivas que cumplen la misma tarea. El catálogo de insultos y agresiones verbales chavista es prácticamente infinito. Eso sí, la acción de los medios opositores es definida por Hugorila como "envenenamiento mediático". El régimen “bolivariano promulgó una ley contra “delitos mediáticos” dirigida no solamente contra periodistas o dueños de medios de comunicación que se aparten de la línea oficial, sino que llega hasta unos límites por los cuales incluso cualquiera podría ir preso sólo por expresar su opinión. Esta “novedosa” ley cobró efecto con el cierre 34 emisoras de radio y a un canal de televisión y amenazas a centenares más.

El culto a personalidad, la eliminación de los mecanismos que limitan la acción del gobierno, el uso de la violencia no institucionalizada y de la "movilización popular" para amedrentar a los adversarios, la construcción de un partido único y el empleo del lenguaje como arma descalificatoria son características claras de los regímenes totalitarios. Muchos son los analistas que comparan a la Venezuela de la actualidad con la Italia de los años treinta y apodan a su estrambótico líder como “el Mussolini tropical”. Quizá desde Papa Doc o Trujillo no se veía en América Latina nada parecido. Chávez siempre omnipresente, hiperactivo, profundamente enamorado de sí mismo y perennemente rodeado de los aplausos y loas de sus sicofantes. El elogio al comandante es la ley del día. En todos los medios públicos y oficiales se exalta la grandeza de su sabiduría y su pensamiento. Se trata de la plena reinstauración del culto a la personalidad como mecanismo de control social. El pueblo le da las gracias cotidianamente al líder por todos los bienes recibidos. Los productos que se venden en las tiendas de alimentos del Estado llevan en el envase mensajes de la revolución y citas del Supremo. Basta caminar por la calle, oír la radio, ver la tele o leer el periódico para quedar abrumado por la presencia permanente de Hugorila.


Teodoro Petkoff, intelectual de izquierda y ex dirigente socialista, señala que la vanidad del presidente es tal que serán novelistas y no biógrafos los que se ocuparán de su vida. Se trata de una egolatría que algún día tendrá, sin lugar a duda, su Miguel Ángel Asturias, Vargas losa o Roa Bastos para narrarla. "Estoy convencido de que el único que puede gobernar este país en este momento histórico en que estamos se llama Hugo Chávez", ha repetido el caudillo en varias ocasiones. Famosa es la anécdota de cuando se inauguró el año de labores presuntamente independiente del Poder Judicial el 2006, los magistrados del Tribunal Supremo le expresaron su sumisión con una porra pronunciada con vigor y al unísono "¡Uh, ah, Chávez no se va!". Los dirigentes de la Asamblea Nacional compiten entre sí con su abyecta sumisión. Los métodos de adoctrinamientos en las fuerzas armadas son palmarios.
Más grave aún es el proyecto chavista que tiene en la mira invadir la educación para adoctrinar a los alumnos en las maravillas del Socialismo del Siglo XXI y su inmortal dirigente. Piedra fundamental de cualquier verdadero culto a la personalidad que “se respete” es contar con un sistema educativo dispuesto a fomentarlo. Criminalizados y acallados los disidentes, la tarea se culminaría evitando que surjan más. Ya fue aprobada una “Ley Orgánica de Educación”, último bodrio de la invención chavista. La nueva educación trataría de lisonjear sin límite las incontables virtudes del jefe y su régimen crear un estado de opinión ya desde la escuela según el cual las ideas de los disidentes al chavismo son nefastas, ridículas y minoritarias. También impone draconianas sanciones a las escuelas y centros de educación que incumplan estas abusivas normas. Asimismo, establece que se suspenderán inmediatamente los medios de comunicación que produzcan “terror” en los niños. El artículo 8 incluye la obligación de los medios públicos y privados de conceder espacios que materialicen los fines de la educación y el artículo 9 prohíbe la incitación al odio y la propaganda en las escuelas, siempre sujetos al criterio de las autoridades chavistas.
Bueno, y todo esto, ¿Ha valido la pena?



Chávez subraya sus logros en términos de reducción de la pobreza, la erradicación del analfabetismo y un mayor acceso a la salud, pero la estructura económica venezolana ha sido destruida sistemáticamente durante estos diez años. La inflación ha sido la más alta del continente americano en los últimos once años, mientras Venezuela es hoy más dependiente del exterior: las importaciones de bienes de consumo y de servicios ascienden de forma astronómica y el país importa el 80% del alimento que consume su población. Los sectores independientes de salud reportan la reaparición en el territorio nacional de enfermedades endémicas que ya habían sido erradicadas El Estado de derecho no existe, la criminalidad (sobre todo el narcotráfico) aumenta constantemente de manera alarmante y Venezuela es el segundo país más corrupto de América Latina, únicamente superado por Haití, según la Organización no Gubernamental Transparencia Internacional.

jueves 24 de septiembre de 2009

Titanes de la Sátira: Saki


Otra de las incontables deudas intelectuales que tengo con ese fino caballero tory que es don Jorge Hernández Tinajero es mi reencuentro con Saki, genial satirista y humorista negro británico de quien había leído yo hace muchos años un cuento en la Antología de la literatura fantástica de Silvina Ocampo, Borges y Bioy, y nada más. Había olvidado por completo al autor hasta que mi mentor me prestó (junto con El Maestro y la Margarita, de Buljakov) una antología de cuentos de este Titán de la sátira que en mi ignorancia andaba yo olvidando.

Saki, pseudónimo de H. H. Munro, nació en Birmania, la actual Myanmar, hoy expoliada por un grupo de infames sátrapas. Al padre de nuestro satirista había sido destinado a este rincón del Imperio por la policía británica. Cuando murió su madre, fue enviado a Devonshire y criado por dos tías solteronas sumamente crueles. Abundan en las narraciones de Saki las terribles historias de niños que deben enfrentarse al mundo de los adultos. Y es que el humor y la sátira de Saki parten de eso, de la crueldad, de lo macabro. Cuando acabamos de leer los cuentos y nos hemos reído de todos esos personajes aristócratas y estúpidos, nos damos cuenta de que no hay ni una pizca de bondad en ese humorismo, que se trata de una sátira despiadada contra un grupo social que vive de ostentar su posición y alcurnia sin importar llevarlo hasta el ridículo o la ignominia. Tuvo el fin irónico que le correspondía. Murió en 1916 en un frente de batalla defendiendo a la sociedad que tanto despreció en sus cuentos.

Los cuentos de Saki transcurren la Inglaterra de las primeras décadas del siglo XX, durante el reinado de Eduardo VII, caracterizado por la estrechez de criterio y la estricta etiqueta. Abundaban en esa época los seres superficiales y estúpidos (aunque, pensándolo bien, ¿Cuándo no han abundado dichos animales?) Toda la mordacidad de Saki está destinada a criticar duramente este tipo de personas, a su hipocresía y la vanidad.
Se le acusó, con razón, de cruel, antisemita y misógino. Graham Greene lo nombró “el mayor humorista inglés del siglo XX”. Borges fue más lejos: lo comparó con Oscar Wilde. En el volumen n° 28 de su célebre colección La biblioteca de Babel, que recopiló doce de sus cuentos —pequeñas obras maestras—, lo presenta de este modo: “Saki da un tono de trivialidad a relatos cuya íntima trama es amarga y cruel. Esa delicadeza, esa levedad, esa ausencia de énfasis puede recordar las deliciosas comedias de Wilde”. Practicó la sátira social desde el Westminster Gazette y, más tarde, desde el Morning Post, donde se desempeñó como corresponsal viajando por Polonia, Rusia y París. Siempre se valió como herramientas de trabajo a la ironía y el humor negro. En 1902 aparece una compilación de sus primeros escritos bajo el título The Westminster Alice, en honor de su admirada Alicia en el país de las maravillas. Siguieron Reginald, Reginald en Rusia, Las crónicas de Clovis, Animales y más que animales y, publicados póstumamente, Juguetes para la paz y La cuadratura del huevo).

Algunas citas del genial Saki

"Waldo is one of those people who would be enormously..."

he young have aspirations that never come to pass, the old have reminiscences of what never happened

A little inaccuracy sometimes saves tons of explanations

The cook was a good cook, as cooks go; and as good cooks go, she went

Think how many blameless lives are brightened by the blazing indiscretions of other people.

We all know that Prime Ministers are wedded to the truth, but like other married couples they sometimes live apart

Una breve narración de Saki:

Catástrofe en la joven Turquía

El ministro de Bellas Artes (a cuyo ministerio se había anexado últimamente la nueva subsección de Ingeniería Electoral) le hizo una visita de trabajo al gran visir. De acuerdo con la etiqueta oriental, discurrieron un rato sobre temas indiferentes. El ministro se detuvo a tiempo para omitir una referencia casual a la Maratón que se había corrido, cuando recordó que el gran visir tenía una abuela persa y podía considerar la alusión a Maratón como una falta de tacto.
A continuación el ministro entró en el tema de su entrevista.
-¿Bajo la nueva constitución, las mujeres tendrán el voto? -preguntó repentinamente.
-¿Tener el voto? ¿Las mujeres? -exclamó el visir con cierta estupefacción-. Mi querido pashá, la nueva carta tiene cierto sabor de absurdo así como está; no tratemos de convertirlo en algo completamente ridículo. Las mujeres no tienen alma, ni inteligencia, ¿por qué demonios van a tener el voto?
-Sé que suena absurdo -dijo el ministro-, pero en Occidente están considerando esa idea seriamente.
-Entonces deben estar equipados con mayor solemnidad de la que yo les reconocía. Después de una vida de esfuerzos especiales por mantener mi gravedad, escasamente puedo reprimir mi inclinación a sonreír ante tal sugerencia. Mire usted, nuestras mujeres en la mayoría de los casos no saben leer ni escribir. ¿Cómo pueden ejecutar la operación de votar?
-Se les pueden mostrar los nombres de los candidatos y en donde pueden marcar con una cruz.
-Discúlpeme ¿cómo dijo? -lo interrumpió el visir.
-Con una medialuna, quiero decir -se corrigió el ministro-. Sería algo que le gustaría al Partido Turco Juvenil -agregó.
-Bueno -dijo el visir-, si vamos a cambiar las cosas, lleguemos al extremo de una vez. Daré instrucciones para que a las mujeres se les reconozca el voto…

La votación ya llegaba a su fin en la circunscripción de Lakoumistan. El candidato del Partido Turco Juvenil, según se sabía, iba ganando por trescientos o cuatrocientos votos, y estaba ya redactando su discurso para dar las gracias a los electores. Su victoria era casi un hecho, porque había puesto a funcionar toda la maquinaria electoral de Occidente. Había empleado hasta automóviles. Pocos de sus partidarios habían ido a las urnas en esos vehículos, pero gracias a la inteligente manera como los manejaron sus conductores, muchos de sus opositores habían ido a dar a la tumba, a los hospitales locales o se habían abstenido de votar por alguna otra razón. Y luego pasó algo inesperado. El candidato rival, Alí el Escogido, entró en escena con sus esposas y las mujeres de su casa, que llegaban más o menos a seiscientas. Alí no había desperdiciado mucho tiempo en literatura electoral, pero se le había oído afirmar que cada voto que le dieran a su adversario quería decir otro saco arrojado al Bósforo. El juvenil candidato turco, que se había adaptado a la costumbre occidental de una sola esposa y escasamente alguna amante, contempló impotente cómo su adversario llenaba las urnas hasta alcanzar la mayoría triunfante.

¡Cristóbal Colón!, Exclamó invocando de modo algo confuso el nombre de un pionero distinguido-, ¿quién lo hubiera pensado?
Extraño -murmuró Alí-, que alguien que peroraba de manera tan elocuente acerca de la Voto Secreto, no haya tenido en cuenta el Voto Velado

Y, de regreso a casa con sus electoras, murmuró para sus barbas esta improvisación del poeta herético de Persia

Alguien rico en metáforas y pareceres
Ama el verbo afilado como un cuchillo;
Y yo que en estos casos soy un chiquillo
Sólo llego a las urnas con mis mujeres

jueves 17 de septiembre de 2009

Historia Mundial de la Megalomanía: El General y la Santa


El fenómeno Peronista es un cáncer cuyos efectos en la política y economía de Argentina han sido y son devastadores. El general era demagogo, resentido social, cínico, inculto, corrupto y (por supuesto) megalómano. Estaba, ciertamente, dotado de un extraordinario instinto político (como tantos otros) pero fue absolutamente incapaz de gobernar su país pensando en el futuro. Sólo buscaba las alabanzas y el aplauso de la inmediatez. Fue el principal mentor de la nefasta revolución de 1943, que representó la puntilla de aquella de 1930 que marcó el inicio de la trágica decadencia del que pudo haber sido un gran país; pero como en ese momento era apenas coronel y no podía tomar directamente el poder, ubicó a una serie de generalillos de pacotilla en la presidencia mientras él se convirtió en vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario del Trabajo y Previsión. Su Ministerio le sirvió para reforzar la red de oficiales que lo apoyaban y la Secretaría de Trabajo para cooptar a los sindicatos y ponerlos s su servicio mediante el más atroz y desvergonzado de los clientelismos, cooptación que eufemísticamente él y los defensores del populismo llaman “posicionamiento histórico de los trabajadores en la arena de la historia”. Finalmente, tras aprovechar graves errores de la oposición que sólo fortalecieron la imagen del caudillo con los míticos acontecimientos del 17 de octubre, consiguió hacerse elegir Presidente de la Nación en 1946 desde donde auxiliado por un conjunto de hombres de su misma laya enfiló todo el destructivo poder de su inmensa egolatría y de los resentimientos suyos y de su señora en contra del país al que gobernaron a golpe de dispendios, ineptitud y latrocinios.

Es cierto que Perón fue uno de esos políticos ignorantes que logran el éxito gracias a su gran “instinto”, pero no debe desecharse tan alegremente su formación protofascista como inspiración de su movimiento. El demagogo participó activamente de la revolución de 1930 la cual intentó establecer en Argentina un modelo corporativo. Más adelante, Perón solicitó ser enviado la Italia fascista, donde concurrió la Universidad de Bolonia y estudió Ciencia Política y Economía Corporativa con profesores y textos fascistas. También fue que a instancias suyas el gobierno instaurado por el GOU prohíbe en la prensa “palabras ofensivas contra el Caballero Benito Mussolini”. Incluso su tan cacareada “tercera posición”, pretendidamente equidistante del liberalismo y del marxismo, es calcada del fascismo italiano, y no se diga el resto de su estilo de gobierno: el culto a la personalidad; el voluntarismo, el autoritarismo, las concentraciones masivas, las encendidas arengas “antioligárquicas”, el excesivo elogio al deporte y a la juventud; la legislación laboral, el militarismo, el sindicalismo vertical único por actividad, la idea de “Movimiento” reemplazando la idea de partido (que el pendejazo de Adolfo Gilly le vendió en México a un tal Cuauhtémoc Cárdenas al nacer el malhadado PRD) y el nacionalismo. Perón nunca ocultó su admiración por Mussolini, a quien calificó de “orador sublime”, a la vez que dijo: “El Duce fue el hombre más grande de nuestro siglo. Yo seguiré sus huellas, pero evitaré sus errores” (Leer la obra de Stanley Payne “El Fascismo”).

Por otra parte, no es escasa tampoco la deuda ideológica que el régimen peronista tuvo con quien fue siempre su gran aliado, Francisco Franco. Los Planes Quinquenales justicialistas, fueron obra de un falangista español: José Figuerola. También fue del franquismo (y del Salazarismo portugués) que Perón tomó el concepto de “democracia orgánica” con el que los fascismos soñaron con reemplazar a la democracia liberal. Aunque claro, El peronismo da para todo (para todo lo antidemocrático y exaltador del voluntarismo personalista, se entiende). También el demagogo admiraba profundamente a Mao. Por ahí aún circula un librillo titulado "El libro rojo de Perón" que transcribe frases de varias obras y discursos del general. Además de la palabrería habitual adulando a la juventud, a los trabajadores, al pueblo, a los militares y junto a los violentos ataques contra las clases cultas y contra las oligarquías, hay varias frases que revelan cierta simpatía por el comunismo. Cito:algunas "En muchas cosas los chinos piensan como nosotros y no se puede negar que Mao Tse Tung es el gran Mao como he dicho ya varias veces" . "Nuestro Movimiento en este sentido es mucho más simple, es indudablemente de base socialista" "También lo dice Mao: 'Lo primero que el hombre ha de discernir cuando conduce es establecer claramente cuáles son sus amigos y cuáles sus enemigos' y dedicarse después, esto ya no lo dice Mao, lo digo yo: al amigo todo, al enemigo ni justicia" "Indudablemente la guerra revolucionaria es una guerra larga, sumamente larga y muy cruenta, donde el sacrificio de los hombres es una cosa penosa y prolongada. Y quizás ese sea un camino si no hay otro camino" "El justicialismo es una revolución social... hemos cometido el error de creer que una revolución social podría realizarse incruentamente. La reacción nos ha demostrado que estabamos equivocados y hemos pagado un caro precio por nuestro humanitarismo" Todos estos hechos y palabras relativizan mucho el supuesto pragmatismo de Perón, cuyos principios básicos presuntamente tan simples y consensuales como la tercera posición internacional, la justicia social, la soberanía nacional, etc., aparecen con otros colores a la vista de la realidad. En todo, el peronista era (es) un curioso caso de pragmatismo que acata un dogma central: todo se vale, menos la democracia. Ymás allá de los slogans y clichés si hay una “guía peronista para gobernar” con una visión estatista de la economía y de la sociedad, y una visión populista de la política maniquea, clientelar y autoritaria.

Sus defensores sostienen que bajo el gobierno de Perón la matrícula en la educación se expandió, que el nivel de vida de los trabajadores ascendió y que la nación creció económicamente, iniciando el camino de la industrialización, pero estos fenómenos se reprodujeron en mayor o menor medida en todas las naciones de América Latina que tan beneficiadas se vieron por el aumento del precio de sus materias primas en el mercado internacional en los años de la guerra mundial, hayan “gozado” o no del fenómeno populista. También nos dicen que gracias a Perón la clase obera argentina, sus queridos “descamisados”, irrumpieron en la arena de la historia, afirman que el general tenía como una de sus convicciones más firmes que se había ingresado irreversiblemente en la "era de masas" y que el Estado tenía mucho por hacer buscando integrarlas, para convertirlas de inorgánicas en "orgánicas. Pero en realidad lo que hizo fue mediatizar al movimiento obrero con sindicatos autoritarios, verticales y muy corrompidos que aún en la Argentina actual hacen gala de sus prácticas tan notablemente gansteriles.

El culto a la personalidad de los Perón fue muy intenso y aprovechó la circunstancia tan especial de contar con la figura romántica de una mujer tan carismática como lo fue Evita, cuya prematura muerte mucho ayudó a perpetuar la leyenda peronista, para desgracia de Argentina y del resto de América Latina. Mucho ayudó al culto de los Perón el cuasi monopolio estatal sobre los medios de comunicación, en particular la radio. También fue muy significativo el intento de adoctrinación que desplegó el régimen en las escuelas. Se publicaron y difundieron para su “estudio” una buena cantidad de textos peronistas que ensalzaban las figuras de la pareja presidencial de las atroces y asaz cursis formas en la que acostumbran hacerlo los dictadores de esta clase. Leamos algunos ridículos ejemplos de las lecciones que los niños argentinos tenían que zamparse en estos años:

"Se izó la bandera, cantamos el Himno Nacional e inmediatamente oímos por radiofonía la palabra del Excelentísimo Señor Presidente de la Nación. Dijo que los hombres de gobierno habían podido asegurar una "Nueva Argentina", justa, libre y soberana, pero que el futuro quedaba en las almas de los niños y de los jóvenes. Terminó expresando: 'Necesitamos muchos hombres inteligentes y capaces, pero preferiríamos que no fuesen capaces ni inteligentes si no fuesen, ante todo, buenos”

"Papá conversó con nosotros largamente mientras paseábamos en autobús por nuestra hermosa ciudad.
-Mirá, papá -dijo Enrique-. Ante aquel hermoso edificio en construcción se lee: "Perón cumple".
-Eso se reproduce en miles y miles de construcciones en todo el país, hijo mío.
-Es natural, papá, porque nuestro Presidente dice: "Mejor es hacer que prometer".


"-Nuestro maestro nos habló del Plan Quinquenal. Empezó diciendo que así como nuestra historia del pasado reflejaba los sacrificios heroicos de nuestros próceres: Belgrano, San Martín, Rivadavia, Sarmiento, y abarcaba la Revolución de Mayo, la Independencia, la Epopeya Sanmartiniana y la Organización Nacional, también los siglos venideros llamarán a los tiempos que vivimos: la época de Perón y Evita, los paladines de la Justicia Social."


"Siempre las revoluciones son el producto de causas económicas y políticas que estallan en un momento dado, y en la que intervienen conductores que las dirigen y organizan..]. El 25 de Mayo, ante la demora de las resoluciones finales, el pueblo, que en realidad había sido engañado el día 22 con promesas que no se cumplieron, golpeó violentamente las puertas del Cabildo gritando: '¡El pueblo quiere saber de qué se trata!' Saavedra apareció en los balcones acompañado de los demás patriotas y se proclamó la Primera Junta Gubernativa…l 17 de Octubre de 1945, ciento treinta y cinco años después, el pueblo -siempre el pueblo auténtico- abandonando fábricas, talleres y oficinas se reunió en la plaza de Mayo exigiendo la libertad de su 'conductor'. Pero entonces 'el pueblo sabía de qué se trataba', y las conquistas alcanzadas no las olvidará jamás."


“Mamá: voy a leerte la composición que escribí en clase. Sarmiento siempre decía 'hay que educar al soberano', es decir al pueblo. [...] Belgrano instituyó las escuelas de orientación práctica de Geometría, Dibujo, Arquitectura y Perspectiva, Náutica y Matemáticas. Moreno organizó la Biblioteca Nacional [...] Rivadavia se preocupó por la educación de la mujer y de los niños. Mitre, Avellaneda, y sobre todo Sarmiento, dedicaron sus mayores esfuerzos a la educación. [...]
-Lo que a continuación voy a leerte, mamá, lo explicó la Señorita, quien nos hizo comprender que el General Perón es hoy el 'maestro del mundo'. [...] Desde 1946 el gobierno ha entregado a la niñez y a la juventud argentina una escuela por día.
-Bueno, hija: tú puedes juzgar mejor que nadie los beneficios a que son acreedores en el momento actual los niños y la juventud argentina; has sido becada para seguir estudios superiores y tu hermana goza de la supresión de los aranceles universitarios.
-¡Qué contenta estará María Teresa! ¿Tú sabes que se recibe de maestra y ahora puede ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras sin dar examen de ingreso?
-Así es, hija; la juventud estudiosa invade hoy las universidades sin prerrogativas ni distinciones de ninguna clase.
-Bueno, mamá; terminaré mi composición con las palabras del General Perón que leí en un periódico: “Nosotros, que amamos profundamente a nuestro pueblo, le queremos tan educado y tan instruido como lo sentimos heroico."
“Descamisado”, este nombre, que quiso ser infamante, envolvió como una bandera la obra del General Perón y de sus fieles compañeros. 'Descamisado' pasó a ser así, sinónimo de victoria nacional. Con su Líder los 'descamisados' enterraron en el pasado los viejos conceptos de un capitalismo egoísta y explotador [...] 'Descamisado' es un soldado del trabajo, fogueado en las luchas de la independencia económica (Texto escrito por Evita.]

Sí, el culto peronista sobrevivió a sus fundadores y ha sido usado y abusado por décadas por toda clase de politicastros. El peronismo se inscribió en lo que los pedantes llaman “imaginario colectivo” gracias al final abrupto en el que se dio fin a la primera administración del general: mediante un golpe militar inspirado, sobre todo, por la política anticatólica del régimen más que por el deterioro, ya visible, que a la sazón ya mostraban las finanzas públicas. Cobardemente Perón se embarca en una cañonera paraguaya para iniciar un largo exilio y tener un regreso sin gloria años más tarde. Pero aún más poderosa fue, evidentemente, la figura legendaria de Santa Evita, la amiga y madre de los descamisado, la prócer, la mártir, la heroína que supo encabezar a sus queridos descamisados aquel 17 de octubre de 1945. Eva personificó la bondad al frente de la Secretaría de Trabajo y de la Fundación que llevaría su nombre. Cual Rey Midas prodigaba cotidianamente a un desfile de familias enteras, de personas humildes, de madres con sus hijos, todos con las más variopintas peticiones. La Fundación Eva Perón empezó a cobrar gran importancia, su acción se fue extendiendo a todos los rincones del país; se construyeron miles de escuelas, centros de salud, hogares para ancianos, centros vacacionales para obreros; es decir, una labor social muy profunda que –de pasadita- servía para fortalecer el culto a la pareja gobernante. Y conforme asumía ese papel de defensora de causas perdidas, la personalidad de Evita fue transformándose. Abandonó su afición por las joyas y los trajes a la última moda de sus épocas de actriz. Ahora la Santa lucía una figura austera de vestidos discretos color oscuro y un sencillo rodete en el cabello, que acentuaba su belleza. Era una mujer entregada a los pobres, la cursilería y la exaltación de su personalidad. Para cerrar esta figura paladina sólo hacía falta el golpe trágico del destino, la muerte anticipada que asegura la inmortalidad. A medida que avanzaba el cáncer que la llevó a la tumba se le conceden más y más loas y honores públicos: una nueva provincia llevará su nombre, el Congreso le otorgará el título de Jefa Espiritual de la Nación, su libro "La razón de mi vida" (uno de los mamotretos más mal escritos de la historia) se convierte en texto escolar obligatorio. Su oratoria tan ridícula, demagógica y chabacana –algunos dirán “ desgarrada y vibrante”- se apagaría fatalmente el 26 de junio de 1952 cuando fallece, en plena juventud. Tragedia griega que perpetuaría un movimiento político irremediablemente demagógico.

Claro, claro, no debemos olvidar que a la perpetuación del peronismo acudió la ineficacia, muchas veces inicua, mostrada por las administraciones antiperonistas, en particular las militares, muy en particular la infame dictadura iniciada en 1976 por el señor Videla. Siniestro imperio castrense a cuyo arribo contribuyó, tampoco olvidemos, el propio general Perón, quien encabezó una fracasada segunda administración plagada de corrupción e ineficacia, con sus Isabelitas” y sus López Regas, que aceleró de forma dramática a la descomposición social que fue preámbulo y escusa del golpe militar.

El legado económico peronista se ha sentido en América Latina con la filosofía populista de gasto público desmedido que ha llevado, en particular a Argentina, a periódicas crisis económicas. Los gobiernos peronistas han gastado las ganancias de sus exportaciones (cuando estas son bien cotizadas) como un marinero borracho, lo que conducía a la obvia restricción de efectivo cuando los precios bajaban. La otra herencia, la política, tiene actualmente su proyección más atroz en la estrategia de utilizar métodos democráticos para acabar con la democracia. Perón, como muchos otros caudillos, buscó una legitimidad adicional al preservar las formas de la democracia, aunque sólo en papel. Ganó elecciones presidenciales, pero su régimen difícilmente fue democrático: los peronistas controlaban el Congreso, los tribunales, la burocracia, los sindicatos y los medios. Cualquiera que fuera demasiado lejos enfrentaba un arresto arbitrario. Este método ha sido refinado y acentuado por el nuevo gran populista latinoamericano, el brujo retornado, la pesadilla metamorfoseada en “socialismo del siglo XXI” y su adalid Hugo Chávez.

viernes 4 de septiembre de 2009

Titanes de la Sátira: Mijail Bulgakov


Para mi infinita vergüenza apenas la semana pasada descubrí gracias a la invaluable amistad que me honro en mantener con don Jorge Hernández Tinajero a uno de los satiristas más importantes de la historia: Mijail Bulgakov. No es la primera vez que don Jorge me hace abrir los ojos. Sí, resulta que el ignorante que se atreve semana tras semana a escribir sobre los titanes de la sátira y que encima presume el mismo de ser un satirista a jamás había leído en su triste existencia esa obra del arte satírico que es El Maestro y Margarita. Desde luego, esta grave laguna me descalifica por completo como satirista, pero no importa. Sé que descalificado estaba desde un principio, así que seguiré con ostentando de la audacia que es fruto de la ignorancia escribiendo sobre satiristas y tratando de escribir sátira. Y empezaré hoy mismo con una breve nota de desagravio a don Mijaíl, no solo porque es un extraordinario satirista sino porque al meterme a descubrir los detalles de su vida y obra quedó reforzada la teoría que tengo sobre el inicuo sentido del humor de Stalin, el cual ya he tratado en la serie que escribo sobre el culto a la personalidad bajo el nombre de Historia Mundial de la Megalomanía.

En efecto, resulta que a los demenciales sátrapas mesiánicos que promueven cultos de sus amables personitas nada les molesta más que la sátira, porque los ponen en ridículo y temen que eso de El Ridículo es un territorio atroz que, como el de la muerte, es un oscuro territorio del cual nunca se vuelve. Stalin no toleraba que se burlaran de él, pero sí era duelo de una especie de “sentido del humor” muy cruel del cual hizo gala toda su vida para fastidiar con él al prójimo. Un caso de esto fue, ni más ni menos, la relación que mantuvo con el maestro Bulkanov a quien dedicidió no liquidar pese a sus mordaces críticas al comunismo, sino que lo hizo objeto de un desalmado juego del gato y el ratón. Como dice el crítico literario y peculiarísimo “ser humano” Christopher Domínguez Michel (http://www.letraslibres.com/index.php?art=6260) Resulta sorprendente que el Padre de los pueblos no se haya desecho de este personaje que si bien contaba con talento no tenía el reconocimiento mundial de un Shostakovich ni de un Lukács, quienes de haber sido purgados hubisen generado ingentes escándalos internacionales, Al contrario, Stalin siempre se declaró abiertamente admirador de Bulgakov y decía saberse de memoria muchas de sus páginas y haber visto muchas veces sus obras de teatro. Pero lo cierto es que en los hechos nuestro genial satirista fue un perseguido político y quedó reducido a la condición de paria cuyos sus libros no podían editarse, sus obras de teatro -aun las de mayor éxito- fueron vetadas sin explicaciones y a quien se le impidió salir de Rusia a pesar de que le suplicó al sátrapa durante años le concediera un permiso para emigrar a occidente mediante innumerables cartas que le escribió a Stalin. Hasta que allá por 1938, aparentemente el dictador lo llamó un día por teléfono y, con tono paternal y conciliador, le propuso reunirse para encontrar una solución. Pero antes de que la cita se concretara, la comunicación se cortó.

Empezó entonces para Bulgakov y su mujer, Helena, una horrenda vía crucis. Todo giraba en torno a la crucial y liberadora entrevista que tendría el satirista con el dictador. La presencia virtual del tirano los acosaba a toda hora. Helena hasta llegó a representar el papel de Stalin en hipotéticas conversaciones domésticas al estilo de "si él te preguntara tal cosa, ¿qué le contestarías?". Bulgakov pasaba horas aferrado al teléfono, tratando inútilmente de hablar al Kremlin para obtener una fecha. Escribía sus desesperadas cartas y mantenía sus diálogos imaginarios con el hombre providencial. Éste, mientras tanto, esporádicamente le enviaba notas al escritor en donde se burlaba de él fingiendo condolerse, descargando la culpa sobre sus subordinados y reiterándole una pregunta insidiosa: "Pero ¿puede un artista ruso tan talentoso vivir fuera de Rusia? ¡Vamos maestro, no nos haga eso!". Incluso en alguna ocasión le hizo llegar una copia de una de sus obras con subrayados y comentarios a mano del dictador acompañado de una súplica “Gracias por haber escrito esta maravilla. Me encantará comentarla con usted ahora que tenga la oportunidad de entrevistarnos. Y una anécdota más (Cortesía de JHT): Bulgakov suplicó a Stalin que, dado que era hombre de teatro, se le permitiera trabajar en alguna actividad relacionada con las tablas. El dictador, condescendiente y magnánimo, ordenó entonces que se le diera el puesto de tramoyista en el Teatro de Moscú.

Descubrí que hay una obra de teatro del dramaturgo español Juan Mayorga -Cartas de amor a Stalin- sobre el tema de esta curiosa obsesión epistolar. Bujakov, outsider absoluto de la literatura, murió en Rusia consumido por las ansias en 1940. Fue otra de las bromas macabras de Stalin. De él alguien (apodado “El Popochas”) escribió: "A veces tenía esta extrañeza, y a veces se hallaba dividido entre puntos de vista bastante conflictivos; pero en momentos de crisis jamás perdió su entereza y su pasión por la vida [..] Su ironía formaba parte de un sentimiento más grande. Su agudeza siempre estaba presente, a veces sarcástico, pero nunca chocante o vulgar. No despreciaba a la gente, pero odiaba la monotonía, la insinceridad y el engaño, no importaba qué forma asumiera éste último: hechos, palabras hasta en los gestos. Era bastante temerario y no dudaba en expresar sus opiniones de manera rápida y concisa. Para él, una mentira jamás se convertía en verdad. Nunca cambió el camino que había escogido en la vida." —P.S. Popov, 1940 (de biografía de Búlgakov que jamás fue publicada. Párrafo tomado de una web satanista.)

Pero volviendo a El Maestro y Margarita, la leí en la edición de Alianza Editorial que Don Jorge me hizo el favor de regalarme para ver si así se me quitaba lo burro. Trata de tres deliciosas historias entrelazadas. Una es la visita del mismísimo diablo al Moscú post-revolucionario nada menos que para celebrar el Baile Anual del Plenilunio de Primavera, fastuoso evento al cual asisten los más grandes pecadores de todas las épocas. El Diablo no quiere dejar pasar la ocasión y aprovecha su breve estancia para conocer más de cerca al pueblo moscovita, pues siendo conocedor del actual estado de las cosas, siente enorme curiosidad por ver los cambios de mentalidad sufridos por el pueblo antes tan piadoso y ahora nominalmente ateo. Se presenta como un educado y misterioso mago extranjero que consigue ser contratado para una sesión de magia negra en uno de los teatros de Moscú. De hecho esta exquisita forma suya inspiró el clásico de los Rolling Stones Sympathy for the Devil. La segunda historia narra la relación amorosa entre el Maestro y Margarita. El Maestro es un escritor llevado al fracaso y a la depresión nerviosa por la envidia de sus compañeros de profesión, de manera que acaba encerrado en un sanatorio psiquiátrico a las afueras de Moscú. La tercera es la historia de Poncio Pilatos, narrada en varias entregas a lo largo del libro en una versión sustancialmente diferente a la conocida habitualmente. Así es como Bulgakov escribe una crítica de la sociedad de su época, burocratizada, autoritaria y corrupta a más no poder, haciendo un crítica especialmente mordaz del mundillo literario en particular y artístico en general, sin pasar por alto la desafiante crítica que hace a la doctrina filosófica del gobierno, al situar nada menos que al Diablo en un lugar donde, por imperativo legal, había que negar el espíritu. Sátira en su mejor condición de un mordaz sentido del humor con pasajes de admirable fantasía ero sin carecer jamás de profundidad

Otras obras destacadas del gran Bulgakov son La evasión y La guardia blanca, drama que trata sobre la evacuación de los "rusos blancos" y la vida de los emigrados; Zoikina Kvartira, mirada satírica sobre los funcionarios de la cultura y sus dramas Molière, Don Quijote y Pushkin.

Algunos párrafos de El Maestro Y Margarita:
Aún así, dime quién eres.
—Una parte de aquella fuerza que siempre quiere el mal y que siempre practica el bien.
"Fausto" de Goethe
En un día cálido, Satán va de visita a Moscú con unos amigos. Conoce algunas personas, brinda un Baile de Gala, y entrega un mensaje...
En un día cálido, un oficial del Imperio Romano interroga a un vagabundo acusado de traición. Por un momento piensa contratarlo como su bibliotecario, pero en vez de hacerlo lo condena a muerte...
Un hombre que sueña con viajar por el mundo escribe un libro y se interna en un hospital psiquiátrico...
Y una mujer renuncia a todo por la posibilidad de recuperar a su amado...
A continuación fragmentos de "El Maestro y Margarita"...

—¿Me permiten que me siente?—preguntó el caballero cortésmente y los escritores tuvieron que hacerle sitio. El extranjero se sentó entre ellos con prontitud y en seguida tomó parte en la conversación.
—Si no me equivoco, usted acaba de decir que Cristo no ha existido—dijo, volviendo hacia Berlioz su ojo izquierdo, el verde.
—No, no se equivoca—respondió Berlioz—, eso es exactamente lo que había dicho.
—¡Oh, qué interesante!—exclamó el extranjero.
"¿Qué diablos querrá éste?"—pensó Desamparado frunciendo el entrecejo.
—Y usted, ¿estaba de acuerdo con su interlocutor?—se interesó el desconocido, volviéndose hacia Desamparado.
—¡Cien por cien!—asintió el poeta, al que le gustaban las expresiones acentuadas y metafóricas.
—¡Sorprendente!—exclamó el entrometido interlocutor y, mirando furtivamente en derredor, redujo la voz, ya baja, a un murmullo y dijo—: Perdonarán mi insistencia, pero me parece entender que, además, no creen en Dios—y añadió con expresión alarmada—: ¡Les juro que no se lo diré a nadie!
—No, no creemos en Dios—contestó Berlioz con una ligera sonrisa, al ver la sorpresa del turista—. Pero es algo de lo que se puede hablar con entera libertad.
El extranjero se recostó en el banco y preguntó, con la voz entrecortada de curiosidad:
—¿Quiere usted decir que son ateos?
—Pues sí, somos ateos—respondió Berlioz sonriente. Desamparado pensó con irritación "Este bicho extranjero se nos ha pegado como una lapa. ¡Pero qué tipo tan plomo!".
—¡Qué encanto!—gritó el extraño turista, girando la cabeza a un lado y a otro para mirar a los dos literatos.
—En nuestro país nadie se sorprende porque uno sea ateo—dijo Berlioz con delicadeza y diplomacia—. La mayoría de la población ha dejado, conscientemente, de creer en todas las historias sobre Dios.
El extranjero, entonces, se levantó y estrechó la mano al sorprendido jefe de redacción mientras decía:
—Permítanme hacerles otra pregunta—dijo el invitado
—Pero, ¿por qué?—inquirió Desamparado con estupor.
—Porque, como viajero, considero esta información de extraordinaria importancia—explicó el extranjero, levantando un dedo con aire significativo.
Desde luego, esta confidencia tan importante tuvo que impresionar mucho al forastero, que miraba asustado a las casas de alrededor, como si temiera la aparición de un ateo en cada ventana.
"No, no es inglés"—pensó Berlioz—. Y Desamparado pensó: "¡Cómo habla el ruso! ¡Qué bárbaro! Me gustaría saber dónde lo habrá aprendido!"—y de nuevo enarcó las cejas.
—Permítanme hacerles otra pregunta—dijo el invitado extranjero, después de meditar con cierta inquietud— ¿Y las pruebas de la existencia de Dios, que son cinco, como ustedes sabrán?
—Ah!—contestó Berlioz—todas esas pruebas no significan nada hoy en día, la humanidad las archivó ya hace tiempo. No me negará que la razón no puede admitir ninguna prueba de la existencia de Dios.
—Bravo!—exclamó el extranjero—Bravo! Está usted repitiendo exactamente lo que nuestro viejo inquiridor Manuel opinaba de este asunto. Pero no olvide algo muy curioso: destruyó por completo las Cinco Pruebas y después, como burlándose de sí mismo, elaboró una sexta propia.
—La prueba de Kant—dijo el redactor sonriendo con benevolencia—tampoco es convincente; y no a humo de pajas dijo Schiller que los argumentos de Kant a este respecto sólo podrían satisfacer a los esclavos. Y Strauss se reía de su sexta prueba.
Mientras el extranjero seguía hablando, Berlioz se preguntaba: "Pero, ¿quién puede ser? Y, ¿cómo es posible que hable el ruso tan bien?".
—A ese Kant habría que encerrarle tres años en Solovki—soltó de repente Iván Nikoláyevich.
—Iván, por favor!—le susurró Berlioz azorado. Pero la idea de enviar a Kant a Solovki no sólo no extrañó al forastero, sino que pareció entusiasmarle.
—Estupendo! —gritó. Y le brillaba el ojo izquierdo (el verde) mirando a Berlioz—All¡ es donde debiera estar! Ya le decía yo mientras desayunábamos: "Usted dirá lo que quiera, profesor, pero se le ha ocurrido algo absurdo. Puede que sea muy elevado, pero resulta incomprensible. Ya verá cómo se reirán de usted!".
A Berlioz parecían crecerle los ojos de asombro. "Desayunando... con Kant? Pero, ¿qué dice este hombre?"
—Pero—continuó el extranjero, sin hacer caso del asombro de Berlioz y dirigiéndose al poeta—es imposible mandarle a Solovki porque lleva más de cien años en un lugar mucho más lejano que Solovki, y le aseguro que no hay modo de sacarle de allí.
—Pues yo lo siento—dijo el poeta agresivo.
—Y yo también—afirmó el desconocido. Y le brillaba el ojo—, pero a mí me preocupa lo siguiente: Si Dios no existe, ¿quién mantiene entonces el orden en la tierra y dirige la vida humana?
—El hombre mismo—dijo Desamparado con irritación, apresurándose a contestar una pregunta tan poco clara.
—Perdone usted—dijo el desconocido suavemente—, para dirigir algo es preciso contar con un futuro más o menos previsible; y dígame: ¿cómo podría estar este gobierno en manos del hombre que no sólo es incapaz de elaborar un plan para un plazo tan irrisorio como mil años, sino que ni siquiera está seguro de su propio día de mañana?—Y volviéndose a Berlioz—: Figúrese, por ejemplo, que es usted el que va a disponer de sí mismo y de los demás, y que poco a poco le toma gusto; pero de pronto... resulta que usted... hum... tiene un sarcoma pulmonar—al decir esto el extranjero sonreía, como si la idea del sarcoma le complaciera extraordinaliamente—, pues sí, un sarcoma—repitió la palabra sonora, entornando los ojos como un gato—Y se acabó su capacidad de gobierno! Todo lo que no sea su propia vida deja de interesarle. La familia empieza a engañarle; y usted, dándose cuenta de que hay algo raro, se lanza a consultar con grandes médicos, luego con charlatanes y, a veces, incluso con videntes. Las tres medidas son absurdas, y usted lo sabe. El fin de todo esto es trágico: el que hace muy poco se sabia con el poder en las manos, se encuentra de pronto inmóvil en una caja de madera; y los que le rodean, conscientes de su inutilidad, le queman en un horno. Y hay veces que lo que sucede es aún peor: un hombre se dispone a ir a Kislovodsk—el extranjero miró de reojo a Berlioz—; puede parecer una tontería, pero ni siquiera eso está en sus manos, porque repentinamente y sin saber por qué, resblua y le atropella un tranvía. No me dirá que ha sido él mismo quien lo ha dispuesto así. ¿No sería más lógico pensar que fue otro el que lo había previsto?—y se echó a reír con extraña expresión.
Berlioz había escuchado con gran atención el desagradable relato sobre el sarcoma y el tranvía; y unos pensamientos bastante poco tranquilizadores comenzaban a rondarle por la cabeza. "No es un extranjero... —Qué va a ser!—pensaba—, es un sujeto rarísimo... Pero, ¿quién puede ser?".
—Me parece que tiene ganas de fumar—interrumpió de pronto el desconocido dirigiéndose al poeta—. ¿Qué prefiere?
—Pero, ¿es que tiene de todo?—preguntó malhumorado el poeta, que se había quedado sin tabaco.
—¿Qué prefiere?—repitió el desconocido.
—Bueno, "Nuestra marca"—ccntestó rabioso Desamparado.
El forastero sacó una pitillera del bolsillo y se la ofreció a Desamparado.
—"Nuestra marca".
Lo que más sorprendi¢ al jefe de redacción y al poeta, no fue que en la pitillera hubiese precisamente cigarrillos "Nuestra marca", sino la misma pitillera. Era enorme. De oro de ley. Al abrirla, brilló en la tapa, con luz azul y blanca, un triángulo de diamantes.
Al ver aquello los literatos pensaron cosas distintas; Berlioz: "No, es extranjero"; y Desamparado: "Diablos! ¡Qué tío!".
El poeta y el dueño de la pitillera encendieron un cigarrillo y Berlioz, que no fumaba, lo rechazó.
"Puedo hacerle varias objeciones"—decidió Berlioz—. El hombre es mortal, eso nadie lo discute. Pero es que..." No tuvo tiempo de articular palabra, porque el extranjero empezó a hablar.
—De acuerdo, el hombre es mortal, pero eso es sólo la mitad del problema. Lo grave es que es mortal de repente, ¡esta es la gran jugada! Y no puede decir con seguridad qué hará esta tarde.
"Qué modo tan absurdo de enfocar la cuestión!"—meditó Berlioz y le rebatió:
—Me parece que saca usted las cosas de quicio. Puedo contarle lo que haré esta tarde sin miedo a equivocarme. Bueno, claro, si al pasar por la Brónnaya, me cae un ladrillo en la cabeza...
—Pero un ladrillo, así, de repente—interrumpió el extranjero con autoridad—no le cae encima a nadie. Puedo asegurarle que precisamente usted no debe temer ese peligro. La suya será otra muerte.
—Quizá usted sepa cuál y no le importe decírmelo ¿verdad?—intervino Berlioz con una ironía muy natural, dejándose arrastrar por la conversación verdaderamente absurda.
—Desde luego, con mucho gusto—respondió el desconocido. Y miró a Berlioz de pies a cabeza, como si le fuera a cortar un traje. Después, empezó a decir entre dientes cosas muy extra¤as: "Uno, dos... Mercurio en la segunda casa.., la luna se fue.., seis, una desgracia.., la tarde, siete..." y en voz alta, complaciéndose en la conversación, anunció—: Le cortarán la cabeza!

Delante de la chimenea, sentado en una piel de tigre, un enorme gato negro miraba al fuego con expresión apacible. Había una mesa que hizo estremecerse al piadoso barman: estaba cubierta de brocado de iglesia. Sobre este extraño mantel se alineaba toda una serie de botellas, gordas, enmohecidas y polvorientas. Entre las botellas brillaba una fuente que se veía enseguida que era de oro. Junto a la chimenea, un hombre pequeño, pelirrojo, con un cuchillo en el cinto, asaba unos trozos de carne pinchados en un largo sable de acero, el jugo goteaba sobre el fuego y el humo ascendía por el tiro de la chimenea. [...]
De pronto, el sorprendido barman oyó una voz baja y gruesa:
—Asaselo! Una bandeja para el encargado del bar!
El que estaba asando la carne se volvió, asustando al barman con su colmillo, y le acercó una banqueta de roble.
A la luz rojiza de la chimenea brilló un sable, y Asaselo puso un trozo de carne ardiendo en un platito de oro, la roció con jugo de limón y dio al barman un tenedor de dos dientes.
—Muchas gracias... es que...
—Pruébelo, pruébelo, por favor.
El barman cogió el trozo de carne por compromiso: en seguida se dio cuenta de que lo que estaba masticando era muy fresco y, algo más importante, extraordinariamente sabroso. Pero de pronto, mientras saboreaba la carne jugosa y aromática, estuvo a punto de atragantarse y caerse de nuevo. Del cuarto de al lado salió volando un pájaro grande y oscuro, que rozó con su ala la calva del barman. Cuando se posó en la repisa de la chimenea junto al reloj, resultó ser una lechuza. "Dios mio!"—pensó Andréi Fólkich, que era nervioso como todos los camareros, "Vaya pisito!"
—¿Una copa de vino? ¿Blanco o tinto? ¿De qué país lo prefiere a esta hora del día?
—Gracias... no bebo...
—¡Hace mal! ¿No le gustaría jugar una partida de dados? ¿O le gustan otros juegos? ¿El dominó, las cartas?
—No juego a nada—respondió el barman ya cansado.
—Pues... ¡hace mal!—concluyó el dueño—; digan lo que digan, siempre hay algo malo escondido en los hombres que huyen del vino, de las cartas, de las mujeres hermosas o de una buena conversaci¢n. Esos hombres o están gravemente enfermos, o tienen un odio secreto a los que les rodean. Claro que hay excepciones. Entre la gente que se ha sentado conmigo a la mesa en una fiesta, había a veces verdaderos sinvergüenzas! Muy bien, estoy dispuesto a escucharle...

Acompañada por Koróviev, Margarita se encontró de nuevo en la sala de baile, pero allí ya no bailaban: un tumulto incalculable de invitados se aglomeraba entre las columnas, liberando el centro de la sala. Margarita no recordaba quién le ayudó a subirse a un pedestal que apareció de pronto en medio del espacio libre de la sala. Desde allí arriba oyó el toque de medianoche, que, según sus cálculos, había pasado hacía tiempo. Con la última señal del reloj invisible cayó el silencio sobre la multitud.
Margarita vio a Voland. Le rodeaban Abadonna, Asaselo y otros parecidos a Abadonna: negros y jóvenes. Margarita se dio cuenta de que delante de ella había otro pedestal preparado para Voland. Pero no lo utilizó. Se sorprendió Margarita de que Voland hubiera aparecido en aquella última gran sala, en el baile, vestido de la misma manera que cuando estaba en el dormitorio. Llevaba la misma camisa zurcida en el hombro y unas zapatillas viejas. En la mano, una espada desnuda, pero la utilizaba como bastón, apoyándose en ella.
Llegó hasta su pedestal cojeando, se paró y en seguida apareció Asaselo con una fuente en las manos; Margarita vio en la fuente la cabeza cortada de un hombre, con los dientes rotos. La sala seguía en silencio; sólo lo interrumpió un timbre lejano, inexplicable en aquellas circunstancias, que recordaba uno de esos timbres que se oyen en la entrada principal de una casa.
—Mijaíl Alexandróvich—interpeló Voland en voz baja a la cabeza; el muerto levantó los párpados y Margarita vio, estremecida, unos ojos vivos, llenos de sentido y de dolor.
—Todo se ha cumplido, ¿no es verdad?—siguió Voland, mirando a los ojos de la cabeza—. La cabeza la cortó una mujer, la reunión no tuvo lugar, y yo estoy viviendo en su casa. Es un hecho. Y un hecho es la cosa más convincente de este mundo. Pero ahora lo que nos interesa es el futuro y no este hecho consumado. Usted fue siempre un propagandista ardiente de la teoría que dice que, al cortarle la cabeza, acaba la vida del hombre, se convierte en ceniza y desaparece en la nada. Me alegra poder comunicarle en presencia de mis amigos, aunque ellos sirvan de prueba de una teoría muy distinta, que esa teoría es muy seria e inteligente, aunque todas las teorías tienen un valor semejante...

Entre ellas hay una que dice que cada uno recibirá en razón de su fe. ¡Que así sea! Usted se va al no ser y me será grato brindar por el ser con el cáliz en el que usted se va a convertir.
Voland levantó la espada. La piel de la cabeza tomó un color oscuro, se encogió, empezó a caer a trozos, desaparecieron los ojos y Margarita pudo ver en la fuente una calavera amarillenta sobre un pie de oro, con ojos de esmeralda y dientes de perlas. La calavera tenía una tapa con bisagras. Se abrió...

cartas a la Reina de Corazones 4: Amina de Zaria


Reina:

Quienes nos hemos interesado de alguna u otra forma en la historia militar del mundo tarde o temprano nos topamos con la interrogante de cuál ha sido el papel de las mujeres en el gran drama humano que es la guerra. Desde luego, dese siempre han sido víctimas principales de los excesos y arbitrariedades de los vencedores, han sido masacradas, secuestradas y violadas por siglo por los ejércitos triunfantes que las han visto como trofeos de guerra. Pero también existe la otra cara, la de aquellas destacadísimas líderes militares y estrategas que lejos de conformarse con el papel de resignadas mártires se han convertido en grandes protagonistas de los campos de batalla. Ya hemos visto que la inexcusablemente olvidada historia de África nos ofrece insignes ejemplos de reinas guerreas que han sido empecinadas luchadoras por la libertad e inspiración para la independencia de sus pueblos. Hoy veremos a una gran reina conquistadora que fundó un imperio en lo que hoy es el norte de Nigeria, en las zonas que bordean el majestuoso Río Níger, prototipo de osadía, inteligencia y capacidad de mando: la portentosa Amina de Zaria (1533-1612), reina del pueblo Hausa, cuya leyenda –entre otras cosas- fue el modelo en el que se inspiraron los creadores de la famosa serie de televisión “Xena”, ¿Te acuerdas, Amore?.
Los hausas son una de las etnias más importantes de África Occidental. Habitan principalmente en la zona semidesértica del Sahel. Son actualmente mayoría étnica en el norte y centro de Nigeria, el país más poblado de África, y de Níger, uno de las naciones más pobres del mundo. Los hausas son mayoritariamente musulmanes, de lo que se ha derivado deriva una gran paradoja en la historia de las mujeres y que te cuento al final de esta cartita.

Amina fue la primogénita de la reina Nikatau, quien a su vez fue hija del monarca que fundó el reino hausa de Zaira (Zazzau) sobre el río Níger cuando aún existían los residuos del Imperio Songhai, glorioso imperio medieval africano el cual construyó la ciudad de Tombuctú (de ahí es el famoso “Trucutrú”, de quien ya te he platicado). Su padre, aunque tenía excelentes relaciones con el emperador Songhai, prefirió mantener su autonomía. La madre de Amina había tenido buena disposición hacia el entrenamiento militar cuando joven y fue de ella fue la indómita Amina heredó talento para las armas. Tras la muerte de tan vigorosa madre, en 1566, el hermano mayor de Amina, Karama, ocupó el trono tras la muerte de la reina, pero el trono quedé vacante tras morir Karama en batalla. Entonces ya la guerrera estaba más que lista para asumir el cetro. Te recuerdo que en la mayoría de estas grandes civilizaciones africanas no existían restricción en las sucesiones Reales respecto al sexo. Con el imperio Songhai en franca decadencia y con los europeos merodeando por todos lados con la cruel intención de hacer a todos negros esclavos, Amina optó por fortificar sus ciudades con fuertes murallas que protegieran a los habitantes de cualquier invasor. Todas las ciudades-estado de los Hausa pronto tuvieron sus inexpugnables fortificaciones, y una vez que esta hermosa amazona tuvo bien resguardadas sus ciudades, comenzó su plan de expansión.

El declinante imperio Songhai había estado proporcionando oro y esclavos a los colonialistas europeos de forma incondicional, pero no conformes con eso los europeos se ambicionaban controlar las minas di’oro que estaban dentro del territorio de Amina. Ella no esperó a-ver-que-pasaba ni se dedicó a comer manzanas, como hacen los soldaditos rumanos de “Última Noche de Amor, Primera Noche de Guerra”, sino que atacó ella primero, todo un ejemplo de que hoy se conoce en el argot militar como “ataque preventivo”. Fue así que comenzó a conquistar territorio para su propia nación, añadiendo más ciudades –estados, expandiendo así sus fronteras y dominio militar en una extensión sin precedentes. Amina siempre marchaba a la cabeza de sus huestes y jamás retrocedía en las batallas. Llegó a dominar la que ahora es la ciudad nigeriana de Kano, importante centro de comunicaciones entonces y ahora.

Sus soldados llamaban a su excepcional comandante con el no poco machista apodo de “Yar Bakwa ta san rana”, lo cual en lengua hausa significa “Amina hija de Bakwa, mujer tan capaz como un hombre.”Otros gobernantes comenzaron a rendirle tributo, enviándole nueces de kola y eunucos como regalos. Otros le pagaban fuertes impuestos. Entre los enemigos políticos de Amina se contaban a varios reyezuelos blandengues y pusilánimes, como el califa islámico de Marruecos y el sultán Ahmed Al Mansur, quienes solamente sabían responder “sí señor” a los europeos. El más cobarde era, sin duda, Askia Isshac, el indigno último emperador Songhai.
Durante 34 años más o menos, Amina demostró que era la mejor guerrera del mundo. Pero ella no sólo destacó como invicta mujer de armas. También favoreció el comercio. Promovió la prosperidad a su nación a través de la exportación de sal, oro, corceles y algodón. Cómo potencial madre, la guerra le hizo pagar un alto precio: se le malograron tres embarazos por ir a batallar en plena gestación. Se dice que tras cada victoria la reina escogía entre los nobles y soldados del ejército vencido al caballero que más le cuadraba para pasar la noche con él. El privilegiado era asesinado a la mañana siguiente. Se cree que tras su tercer malparto la soberana quedó imposibilitada de volver a quedar encinta. También debió padecer que Zahsa, su sobrina predilecta e hija de su hermano Karama, muriera embarazada durante una de las batallas. Amina, quien la amaba como hija propia, nunca se perdonó a sí misma haber permitido que la muchachía participara en combate.

La reina también tenía su lado femenino amable. Adoraba a los niños y a los animales. Tenía a su camello favorito, que se llamaba Ki, Sobre el cual comía y dormía durante sus campañas. Era también de varios fino corceles de extracción árabe que le había arrebatado a unos esclavistas musulmanes. Pero su consentidazo fue el malcriado elefante Sou, quien una vez se le perdió por ¡20 días! Por andar “pajareando”. La inflexible guerrera derramó entonces las únicas lágrimas que se conoce que ella soltara en público. Afortunadamente, el travieso elefantito le fue devuelto por unos comerciantes árabes, quienes le cobraron un fabuloso rescate. Dicen quienes lo encontraron que Sou presentaba una imagen de animalito desconcertado y triste, muy sucio y con las pezuñas sin cortar, gordo por haber abandonado la estricta alimentación al que la reina lo tenía sujeto por andar comiendo cuanta porquería se encontraba en el camino.
Amina moriría en 1610, al parecer en batalla, aunque las versiones son contradictorias. Cuando se supo la noticia en Europa, muchos de los protervos comerciantes de esclavos soltaron un suspiro de alivio. Quizás ese fue uno de los tantos piropos disfrazados que esta reina coleccionó a lo largo de su vida como guerrera infatigable, monarca justa y mujer incomparable
Cuatrocientos años después de que el norte nigeriano fue testigo de estas hazañas protagonizadas por una mujer, otra Amina hizo historia, pero de una manera muy diferente: como símbolo de la aciaga subordinación a la que están sometidas las mujeres en las fanáticas regiones musulmanas. Se trata de la tristemente famosa Amina Lawal, mujer campesina y analfabeta miembro de una numerosa familia hausa musulmana. Amina dice no tener recuerdos de de su infancia (si es que tuvo alguna) y que a los 14 años se casó por primera vez. "Cuando era niña trabajaba en casa ayudando a mi madre. Luego me casé por primera vez y tuve dos hijos. Mi marido empezó a tener problemas económicos y me abandonó. Me casé por segunda vez, pero me volví a divorciar. Ésa vez fue porque mi marido me maltrataba, era impotente y me prohibía ver a mis padres". Meses más tarde, la policía islámica la detuvo con una hija recién nacida en sus brazos bajo la acusación de adulterio. Ella dijo que era hija de su nuevo novio, Jahaya Mahmud, quien la había convencido de mantener relaciones sexuales con la promesa de que se casaría con ella. “Ándale, dame la prueba di’amor”, le dijo.

Mahmud juró ante el tribunal que no era el padre de la chamaquita. “No seas mahmud y di la verdad”, le reclamó Amina, pero el Mahmud fue liberado sin cargos mientras Amina era condenada, en febrero de 2002, a ser llevada a un lugar público, enterrada hasta el cuello, y lapidada hasta la muerte. Para el tribunal islámico que la juzgó no estar casada y haber tenido una hija constituía una prueba del delito de adulterio contra anterior marido, el zoquete impotente que la maltrataba. Afortunadamente el caso trascendió a nivel internacional gracias a la intervención de varias Ong’s defensoras de los derechos humanos, lo que evitó que esta atrocidad fuese perpetrada. Esta es la paradoja que vivió el norte de Nigeria con sus dos Aminas más célebres: la campeona estratega y la víctima del fanatismo y la ignorancia actual.

viernes 28 de agosto de 2009

Titanes de la Sátira: Benjamín Disraeli


Quizá mi personaje favorito de todos los tiempos es Benjamín Disraeli, descomunal político y escritor inglés quien fue también un artista de la sátira y del fino sarcasmo. Nacido en Londres en una familia judía de origen italiano, fue hijo de un muy agradable señor que estaba entregado por completo a sus tareas literarias. En la escuela y siendo muy niño, D. cobró conciencia de la diferencia que existía entre él y el resto de los párvulos, por eso su padre, convencido de que se judío sólo podría acarrearle dificultades en el seno de la intransigente sociedad inglesa, decidió bautizarlo. Disraeli siempre fue un hombre extremadamente inteligente y sensible dotado de una poderosa imaginación, orgulloso y con una poderosa ambición que siempre lo indujo a ser el primero en todo. Sus características de líder y amor por el drama y la literatura hicieron que formase una compañía de teatro estudiantil. El estreno de su primer obra (una sátira, desde luego) le causó su expulsión del severo colegio anglicano donde estudiaba. Tenía entonces mi héroe 15 años. Inició entonces una etapa de rabiosa formación autodidacta en la que leía todo cuanto había a su alcance. Esto llegó a preocupar a su padre, que decidió ponerle a trabajar, consiguiéndole un puesto como secretario.

Por las mañanas acudía al execrable trabajo y por las tardes leía pero obviamente tal rutina no satisfacía en absoluto sus altas aspiraciones. Por eso, decidió tratar de hacer negocios. No obtuvo éxitos, pero lejos de desanimarse intentó sacarle provecho a la adversa situación sirviéndose de las experiencias adquiridas como tema de una novela que escribió en cuatro meses y que se tituló Vivían Grey, publicada en forma anónima y la cual fracasó rotundamente. Abatido por el nuevo revés,enfermó, y sus padres decidieron abandonar Londres e instalarse en una casa en el campo. En medio de esta tranquilidad, Disraeli escribió dos relatos satíricos Popanilla y The Young Duke y, más tarde, tras un intenso recorrido por Europa dos novelas: Alroy y Contarini Fleming. La primera es un relato del viaje en forma epistolar y la segunda es una autobiografía también llena de deliciosos tonos satíricos. Es justo tras publicar Contarani Fleming que llegó a la conclusión de que su verdadera vocación era la política, ya que la literatura no colmaba sus amplias ambiciones. Regresó a Londres e inició una larga y fructífera carrera política que mucho contribuyó a consolidar el poderío imperial del Reino Unido. Pero la política no interrumpió nunca su vocación literaria. Disraeli se daría tiempo para seguir escribiendo. Fue ya siendo un prominente líder que publicó su obra más importante: Coningsby, o La Nueva Generación, una preciosa sátira sobre el mundo de la política.

Desde luego, más allá de lo que puede leerse en sus escritos, la sátira disraeleana conoció sus mejores momentos en las sesiones parlamentarias. Dueño de una abismal cultura, de un supemo sentido del humor y de incomparable agilidad mental, Disraeli solía hacer pedazos a cuanto político se atrevía ponérsele enfrente. ¡Y de qué políticos hablamos! En el Parlamento de Westminster entonces se encontraban gigantes como Robert Peel ( de quie D. dijo: ¡Cómo puede ser que un hombre inteligente carezca por completo de cualquier rastro de espíritu creador?), William Gladtone (It would be a tragedy if anybody were to push Mr Gladstone into the river and a disaster if anybody were to pull him out again) John Russell (You ought to learn that petulance is not sarcasm, and that insolence is not invective.) Nada de pejelagartos, Felipillo, foxes o cristinas K. Gente como ésta no era admitida en Westminster ni para limpiar las letrinas

No se trata de resumir en estos humildes parrafitos el colosal y azaroso trayecto político de mi ídolo (recomiendo ampliamente el estupendo libro The Lion and the Unicorn, de la que hice una reseña en http://pedroarturoaguirre.typepad.com/palacioarpinati/2008/06/el-le%C3%B3n-y-el-unicornio.html ) sólo diré que al finalizar su vida política Disraeli escribió una autosátira titulada Endimión, en la que narra la historia de un joven político que logra alcanzar el éxito gracias al favor de las mujeres.

Algunas citas del Gran Disraeli

A Conservative Government is an organized hypocrisy.
A consistent soul believes in destiny, a capricious one in chance.
A great city, whose image dwells in the memory of man, is the type of some great idea. Rome represents conquest; Faith hovers over the towers of Jerusalem; and Athens embodies the pre-eminent quality of the antique world, Art.
A majority is always better than the best repartee.
A man may speak very well in the House of Commons, and fail very completely in the House of Lords. There are two distinct styles requisite: I intend, in the course of my career, if I have time, to give a specimen of both.
A precedent embalms a principle.
A University should be a place of light, of liberty, and of learning.
Action may not always bring happiness; but there is no happiness without action. Adventures are to the adventurous.
Almost everything that is great has been done by youth.
An author who speaks about their own books is almost as bad as a mother who speaks about her own children.
As a general rule, the most successful man in life is the man who has the best information. As for our majority... one is enough.
Assassination has never changed the history of the world.
Be amusing: never tell unkind stories; above all, never tell long ones.
Beware of endeavoring to become a great man in a hurry. One such attempt in ten thousand may succeed. These are fearful odds. Characters do not change. Opinions alter, but characters are only developed. Circumstances are beyond human control, but our conduct is in our own power.
Colonies do not cease to be colonies because they are independent.
Conservatism discards Prescription, shrinks from Principle, disavows Progress; having rejected all respect for antiquity, it offers no redress for the present, and makes no preparation for the future.
Courage is fire, and bullying is smoke.
Damn your principles! Stick to your party.
Despair is the conclusion of fools.
Desperation is sometimes as powerful an inspirer as genius.
Diligence is the mother of good fortune.
Duty cannot exist without faith.
Every man has a right to be conceited until he is successful.
Every production of genius must be the production of enthusiasm.
Everyone likes flattery; and when you come to Royalty you should lay it on with a trowel. Experience is the child of thought, and thought is the child of action.
Fame and power are the objects of all men.
Even their partial fruition is gained by very few; and that, too, at the expense of social pleasure, health, conscience, life. Fear makes us feel our humanity.
Finality is not the language of politics.
Frank and explicit - that is the right line to take when you wish to conceal your own mind and confuse the minds of others. Genius, when young, is divine.
Great countries are those that produce great people.
Grief is the agony of an instant. The indulgence of grief the blunder of a life.
He was distinguished for ignorance; for he had only one idea, and that was wrong. How much easier it is to be critical than to be correct.
I am prepared for the worst, but hope for the best. I have been ever of opinion that revolutions are not to be evaded. I have brought myself, by long meditation, to the conviction that a human being with a settled purpose must accomplish it, and that nothing can resist a will which will stake even existence upon its fulfillment.
I must follow the people. Am I not their leader?
I never deny. I never contradict. I sometimes forget.
I repeat... that all power is a trust; that we are accountable for its exercise; that from the people and for the people all springs, and all must exist.
I say that justice is truth in action. If a man be gloomy let him keep to himself. No one has the right to go croaking about society, or what is worse, looking as if he stifled grief. If you're not very clever you should be conciliatory.
In a progressive country change is constant; change is inevitable.
In politics nothing is contemptible.
Increased means and increased leisure are the two civilizers of man. It destroys one's nerves to be amiable every day to the same human being.
It is much easier to be critical than to be correct.
King Louis Philippe once said to me that he attributed the great success of the British nation in political life to their talking politics after dinner.
Let the fear of a danger be a spur to prevent it; he that fears not, gives advantage to the danger. Life is too short to be little. Man is never so manly as when he feels deeply, acts boldly, and expresses himself with frankness and with fervor.
Like all great travellers, I have seen more than I remember, and remember more than I have seen.
Little things affect little minds. London is a roost for every bird.
Man is made to adore and to obey: but if you will not command him, if you give him nothing to worship, he will fashion his own divinities, and find a chieftain in his own passions. Man is not the creature of circumstances, circumstances are the creatures of men. We are free agents, and man is more powerful than matter. Man is only great when he acts from passion. Mediocrity can talk, but it is for genius to observe.
Moderation has been called a virtue to limit the ambition of great men, and to console undistinguished people for their want of fortune and their lack of merit. Moderation is the center wherein all philosophies, both human and divine, meet. My objection to Liberalism is this that it is the introduction into the practical business of life of the highest kind namely, politics of philosophical ideas instead of political principles.
Nationality is the miracle of political independence; race is the principle of physical analogy. Nature, like man, sometimes weeps from gladness.
Never apologize for showing feeling. When you do so, you apologize for the truth.
Never complain and never explain.
Never take anything for granted.
Next to knowing when to seize an opportunity, the most important thing in life is to know when to forego an advantage.
Nine-tenths of the existing books are nonsense and the clever books are the refutation of that nonsense.
No Government can be long secure without a formidable Opposition.
No man is regular in his attendance at the House of Commons until he is married.
Nobody is forgotten when it is convenient to remember him.
Nowadays, manners are easy and life is hard. Nurture your minds with great thoughts. To believe in the heroic makes heroes. One secret of success in life is for a man to be ready for his opportunity when it comes.
Plagiarists, at least, have the merit of preservation. Power has only one duty - to secure the social welfare of the People.
Read no history: nothing but biography, for that is life without theory.
Real politics are the possession and distribution of power.
Seeing much, suffering much, and studying much, are the three pillars of learning.
Silence is the mother of truth. Something unpleasant is coming when men are anxious to tell the truth. Success is the child of audacity.
Taking a new step, uttering a new word, is what people fear most.
Talk to a man about himself and he will listen for hours.
Teach us that wealth is not elegance, that profusion is not magnificence, that splendor is not beauty.
That fatal drollery called a representative government.
The best security for civilization is the dwelling, and upon properly appointed and becoming dwellings depends, more than anything else, the improvement of mankind.
The choicest pleasures of life lie within the ring of moderation.
The difference between a misfortune and a calamity is this: If Gladstone fell into the Thames, it would be a misfortune. But if someone dragged him out again, that would be a calamity. The first magic of love is our ignorance that it can ever end.
The fool wonders, the wise man asks.
The governments of the present day have to deal not merely with other governments, with emperors, kings and ministers, but also with the secret societies which have everywhere their unscrupulous agents, and can at the last moment upset all the governments' plans.
The greatest good you can do for another is not just to share your riches but to reveal to him his own. The health of the people is really the foundation upon which all their happiness and all their powers as a state depend.
The more extensive a man's knowledge of what has been done, the greater will be his power of knowing what to do.
The more you are talked about the less powerful you are. The palace is not safe when the cottage is not happy.
The people of England are the most enthusiastic in the world.
The practice of politics in the East may be defined by one word: dissimulation. The pursuit of science leads only to the insoluble.
The right honourable gentleman caught the Whigs bathing, and walked away with their clothes. He has left them in the full enjoyment of their liberal positions, and he is himself a strict conservative of their garments.
The secret of success in life is for a man to be ready for his opportunity when it comes.
The secret of success is constancy to purpose.
The secret of success is to be ready when your opportunity comes.
The services in wartime are fit only for desperadoes, but in peace are only fit for fools.
The very phrase 'foreign affairs' makes an Englishman convinced that I am about to treat of subjects with which he has no concern.
The view of Jerusalem is the history of the world; it is more, it is the history of earth and of heaven.
The wisdom of the wise and the experience of the ages are perpetuated by quotations.
The world is governed by very different personages from what is imagined by those who are not behind the scenes.
The world is weary of statesmen whom democracy has degraded into politicians.
The Youth of a Nation are the trustees of posterity.
There are three kinds of lies: lies, damned lies, and statistics.
There can be economy only where there is efficiency.
There is moderation even in excess.
There is no act of treachery or meanness of which a political party is not capable; for in politics there is no honour.
There is no education like adversity.
There is no gambling like politics.
There is no greater index of character so sure as the voice.
There is no waste of time in life like that of making explanations.
Things must be done by parties, not by persons using parties as tools.
Through perseverance many people win success out of what seemed destined to be certain failure.
Time is precious, but truth is more precious than time.
To be conscious that you are ignorant of the facts is a great step to knowledge.
To supervise people, you must either surpass them in their accomplishments or despise them.
To tax the community for the advantage of a class is not protection: it is plunder. Travel teaches toleration. Two nations between whom there is no intercourse and no sympathy; who are as ignorant of each other's habits, thoughts, and feelings, as if they were dwellers in different zones, or inhabitants of different planets. The rich and the poor. Upon the education of the people of this country the fate of this country depends.
War is never a solution; it is an aggravation. We are all born for love. It is the principle of existence, and its only end.
We cannot learn men from books. We live in an age when to be young and to be indifferent can be no longer synonymous.
We must prepare for the coming hour. The claims of the Future are represented by suffering millions; and the Youth of a Nation are the trustees of Posterity.
We moralize among ruins.
We should never lose an occasion. Opportunity is more powerful even than conquerors and prophets.
What is earnest is not always true; on the contrary, error is often more earnest than truth.
What we anticipate seldom occurs: but what we least expect generally happens.
When a man fell into his anecdotage it was a sign for him to retire from the world.
When little is done, little is said; silence is the mother of truth. Where knowledge ends, religion begins.
William Gladstone has not a single redeeming defect.
Without publicity there can be no public support, and without public support every nation must decay.
Without tact you can learn nothing.
Worry - a God, invisible but omnipotent. It steals the bloom from the cheek and lightness from the pulse; it takes away the appetite, and turns the hair gray.
You can tell the strength of a nation by the women behind its men.
You will find as you grow older that courage is the rarest of all qualities to be found in public life.
Youth is a blunder; Manhood a struggle, Old Age a regret. Youth is the trustee of prosperit