La historia de Bruno Arpinati, anarcoindividualista escéptico y embustero en un mundo absurdo y falaz.
sábado, 6 de julio de 2013
Historia Munidal de la Megalomanía, Portada y Contraportada.
Preciosa quedó la portada y contraportada de la Historia Mundial de la Megalomanía, libro que muy pronto será editada en su versión en papel. Por lo pronto, el libro puede ser adquirido en su versión electrónica en http://www.amazon.com/HISTORIA-MUNDIAL-MEGALOMAN%C3%8DA-Spanish-ebook/dp/B00B8YZVEW/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1372820486&sr=8-1&keywords=historia+mundial+megalomania
viernes, 21 de junio de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
Bicentenario de Richard Wagner
Nun sei bedankt, mein lieber Schwan!
Zieh durch die weite Flut zurück,
dahin, woher mich trug dein Kahn,
kehr wieder nur zu unsrem Glück!
Drum sei getreu dein Dienst getan!
Leb wohl, leb wohl, mein lieber Schwan!
Zieh durch die weite Flut zurück,
dahin, woher mich trug dein Kahn,
kehr wieder nur zu unsrem Glück!
Drum sei getreu dein Dienst getan!
Leb wohl, leb wohl, mein lieber Schwan!
Hoy es el
bicentenario de Richard Wagner, uno de los compositores más grandes y
portentosos de la historia. Ni como músico ni como persona fue perfecto, y esa seguramente
fue parte de su grandeza, pero más allá de feos defectos e insuficiencias
personales vivirá para siempre su excelsa música y sus personajes míticos
llenos de fuerza cósmica. En óperas como Tristán e Isolda, El Anillo del
Nibelungo, Lohengrin, Parsifal, la condición humana es idealizada: la tarea es
rehacer a los dioses con material humano. Este proyecto identifica como nada el
triunfo artístico de Wagner.
Claro, Wagner ha
sido despedazado por un sinnúmero de críticos, y el más agudo de ellos fue, en su momento, uno
de sus más ferviente acólitos: Federico Nietzsche, el apóstata que criticó el
estilo de “culto al héroe” wagneriano que, en su opinión, era una farsa y
una vulgar exaltación burguesa. Y es cierto, de Wagner se ama la música pero se
desprecia sus ideas mezquinamente nacionalistas, su prehitleriano culto al
héroe, sus dobleces y su antisemitismo, defectos que han permitido que hoy el
proyecto wagneriano se haya trivializado al máximo y las puestas en escena sean
cada vez más groseramente kitsch.Pedro más allá de todas estas facetas sombrías, las obras de Wagner son, en sus mejores momentos, revelaciones seráficas, intentos de penetrar en el misterio central de la existencia humana. Son como los dramas de Esquilo y Shakespeare (con quienes Wagner estaba en deuda), las cuales tienen forma de epifanías. Wagner, como aquellos, logró que las pasiones individuales de sus personajes se convirtieran en arquetipos universales. Porque en los dramas operísticos wagnerianos la orquesta no se limita a acompañar a cantantes, sino que exalta el espacio que se encuentra bajo las emociones y ansias ancestrales de nuestra especie y en la transformación de estas pasiones individuales en símbolos de un destino común.
Los bosques, los ríos, los dragones, las valquirias se recrean para forjar una saga literaria llena de temores, piedad, heroísmos, pasiones. Para cada víctima hay una promesa de redención. Mientras lo sagrado se ha interpretado como la comunión del hombre con Dios, para Wagner es comunión de Dios con el hombre. Son los dioses, no el hombre, quienes necesitan redención, y la redención viene por medio del amor. Sin embargo, el amor sólo es posible entre los mortales, porque es una relación entre cosas que mueren y que abrazan a su propia muerte. Brunilde reconoce esto en su diálogo con Sigfrido en Las Valquirias cuando resuelve en su corazón a renunciar a su inmortalidad por un amor humano, y el mismo sentimiento se percibe en Lohengrin y su inmortal canto al cisne.
Los dioses existen para idealizar nuestras pasiones. Es mediante la aceptación de la necesidad del sacrificio que comenzamos a vivir bajo la jurisdicción divina, rodeados de las cosas sagradas y de la búsqueda de sentido a través del amor. Es reconocer que no estamos condenados a la mortalidad, sino consagrados a ella. Lo sagrado pide el deseo de profanación, y en quienes se han alejado de la religión este deseo es irresistible.
viernes, 10 de mayo de 2013
La Escuela de Pirrón IV
En un desierto no hay fronteras: el desierto es la
frontera.
“All interest in disease and death is only
another expression of interest in life.” Thomas Mann
“Distance in a straight line has no mystery.
The mystery is in the sphere.” Thomas Mann
¡Qué gratos son algunos olvidos!
"El individuo es la verdadera realidad de la
vida. Un universo en sí mismo no existe para el Estado, ni para esa abstracción
denominada “sociedad”, o para la “nación”, que sólo es una reunión de
individuos. El hombre, el individuo, siempre ha sido, y necesariamente es, la
única fuente y fuerza motora de la evoluciónel progreso. La civilización ha sido una continua lucha de
individuos o grupos de individuos en contra del Estado e, incluso, en contra de
la “sociedad”, esto es, en contra de la mayoría dominada e hipnotizada por el
Estado y el culto al Estado. Las más grandes batallas del ser humano han sido
emprendidas contra los obstáculos impuestos al hombre y los impedimentos
artificiales impuestos para paralizar su crecimiento y desarrollo."
Emma Goldman
Emma Goldman
Yes, they are carnal, both of them, love and
death, and therein lies their terror and their great magic!” Thomas Mann
"El poder es eso, precisamente eso: el mundo
te pide audiencia, y tú tras la puerta te ríes de él."
Como corolario a la
proposición según la cual todas las instituciones deben subordinarse a la ley
de igual libertad, no podemos sino admitir el derecho del ciudadano a adoptar
una condición de ilegalidad voluntaria. Si todo hombre es libre de hacer cuanto
desee, siempre que no vulnere la igual libertad de cualquier otro hombre,
entonces es libre de desvincularse del Estado: de renunciar a su protección y
de negarse a pagar para sostenerlo
El Derecho a Ignorar al Estado, de Herbert Spencer
http://fb.me/I1InOBjM
“A writer is someone for whom writing is more
difficult than it is for other people.”
Hay perros tan acostumbrados a morder culos de
ovejas que terminan por creer que los pastores son ellos
“No man remains quite what he was when he
recognizes himself.” ― Thomas Mann
At 50, everyone has the face he deserves
“Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más
cruel aún que los tiranos" Platón
“Falsehood is never in words; it is in things.”
― Italo Calvino
viernes, 26 de abril de 2013
La Escuela de Pirrón III
"El auto sacrificio es contrarrevolucionario.
Cualquiera que sea capaz de sacrificarse por una causa también es capaz de
sacrificar por ella a cualquiera. Por tanto, la solidaridad entre los auto
sacrificados es imposible. No puedes confiar en el altruista. Nunca sabes cuándo
puede cometer algún acto desastroso de benevolencia." Bob Black
“One must choose
in life between boredom and suffering.” ― Anne-Louise-Germaine de Staël
Si la ironía es
divina, el sarcasmo es del diablo.
La infancia
siempre será el estado subversivo del hombre
“I drink to make other people more
interesting.” Ernest
Hemingway
"Respeta la verdad, aunque la verdad resulte
inconveniente, porque te será más inconveniente tratar de ocultarla".
B.Russell
La conspirología ahorra el difícil trabajo de pensar: lo
explica todo.
“Falsehood
is never in words; it is in things.” ― Italo Calvino
Pendejo es una palabra que no lleva tilde, pero se acentúa
con los años.
“The struggle for a free intelligence has
always been a struggle between the ironic and the literal mind.” Christopher
Hitchens
“We are what we pretend to be, so we must be
careful about what we pretend to be.” Kurt
Vonnegut
“Growing up is losing some illusions, in order
to acquire others.” Virginia
Woolf
“No need to hurry. No need to sparkle. No need
to be anybody but oneself.” Virginia Woolf
“The eyes of others our prisons; their thoughts
our cages.” Virginia
Woolf
You cannot find peace by avoiding life.”Virginia
Woolf
"Qué importa que el sueño nos engañe, si es
hermoso"
lunes, 22 de abril de 2013
El Anodino Culto al General Stroessner
La frágil y cuestionable democracia paraguaya celebró ayer elecciones presidenciales. Este país“Olvidado del mundo, oprimido por su mediterraneidad, donde la vida transcurre a ritmo cansino desde que los tiempos son tiempos”, como lo describió Augusto Roa Bastos siempre me remite a la dictadura del general Alfredo Stroessner, una larguísima tiranía dictadura que parecía eterna, como corresponde a tan parsimonioso país, la cual no se distinguió ni por ser demasiado sanguinaria, ni por constituir una amenaza militar para sus vecinos, ni por las desmesuras megalómanas del déspota. Ojo, al decir “no ser demasiado sanguinaria” no quiero decir que este régimen no hubiese sido represivo, que lo fue y mucho, simplemente saco esta conclusión al contrastarlo con sistemas totalitarios y dictaduras más violentas. Stroessner, hijo de un emigrante bávaro y de una campesina paraguaya, se hizo con el poder con 41 años, en 1954, aunque ya llevaba algún tiempo dominando la escena paraguaya. En sus primeros años acabó con lo poco que había de oposición, incluidos quienes podían amenazar su liderazgo desde el Partido Colorado, la base civil de su régimen; inculcó al pueblo un temor “ancestral, misterioso y reverencial” y gobernó a su país como lo que en el fondo realmente es una enorme estancia sudamericana.
Los tiempos de la dictadura (que duró la friolerita de 35 años) corrieron previsibles, grises y repetitivos. Cada tres meses el presidente revalidaba la vigencia del perenne estado de sitio. Los ministros no se cambiaban por décadas. Las reelecciones del General se formalizaban cada cinco años ante el aplauso de toda la opinión pública y las loas de una horda de sicofantes, siempre con votaciones abrumadoras, en comicios amañados y frente a rivales dóciles y colaboracionistas. Nunca había ni crisis, ni escándalos en “El Dorado”.Stroessner supo hábilmente moldear a su gusto a un país pobre, atrasado y supersticioso. Adaptó la Constitución y las leyes a sus intereses. Más que en el terror y la represión generalizada (que, insisto, la hubo), su régimen se basó en el clientelismo, la promoción del contrabando, el fomento del atraso, la malversación, la complicidad y la obediencia ciega a "El Jefe". Se promovió el culto a su persona teniendo la necesidad de conservar una "unidad granítica" sustentada en cuatro columnas El Jefe, el Partido Colorado, las Fuerzas Armadas y el Pueblo Paraguayo. Pero nada más. El culto al sátrapa paraguayo fue como el de tantos otros dictadores militares latinoamericanos: demasiado anodino y oficioso. Se ensalzaban los méritos de “Gran Patriota”, “Inigualable Militar”, “Incansable Anticomunista”, pero jamás se alcanzaron los desvaríos de grandes ególatras como Mao o Stalin. De hecho, dentro del ramo de “dictadores militares de derecha” solo Rafael Leónidas Trujillo puede presentar un culto a la personalidad verdaderamente rmemorable.
Con fama de bebedor y mujeriego, sus aventuras galantes eran famosas en Paraguay desde antes de que fuera presidente.
Es cierto que Stroessner compartió con Trujillo cierto gusto por los títulos rimbombantes. El dictador paraguayo fue nombrado “el Primer Magistrado", "el Primer Deportista" o "el Primer Trabajador", pero para nada se puede comparar esta breve lista con la cantidad absurdas distinciones que coleccionó Trujillo. So só, Stroessner compartió con su colega dominicano una irrefrenable concupiscencia. Como escribió el periodista paraguayo Bernardo Nery (uno de los pocos biógrafos del Jefe) el título que verdaderamente se ajustaba al dictador era el de " Primer Falo". Le abundaban las amantes al General, entre ellas una buena cantidad de adolescentes y casi niñas que tuvo Stroessner, a las trataba con “suma consideración” al grado que a les consiguió marido. Nery describe al sátrapa como “Madrugador, muy apegado a sus costumbres castrenses, tajante, duro, aficionado a la pesca, el fútbol y los naipes”. También el periodista nos habla de un hombre “cruel, astuto, inescrutable, inteligente, audaz, impávido, siniestro y monstruoso.”
De todas sus amantes, María Estela Legal, apodada " La Ñata", fue la más célebre. La conoció cuando ella tenía 14 años y el idilio duró dos décadas. Le dio dos hijas. Cuando a Stroessner le informan del levantamiento militar en su contra estaba precisamente en casa de "Ñata", de donde huyó para refugiarse en una instalación militar.
A nadie sorprendió que al terminar los años ochenta la tiranía de Stroessner fuera incapaz de resistir la “ola democratizadora” que ya había barrido a las dictaduras en Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, etc. Lo que nadie esperaba era que fuese justamente su consuegro y gran cómplice, el general Andrés Rodríguez, quien encabezara la asonada militar que derrocó al Jefe. Stroessner sabía que el ejército bullía en ansias levantiscas, pero ¿Cómo suponer que se alzaría Rodríguez, un militar que él había encumbrado hasta convertirlo en el segundo hombre más poderoso de Paraguay, que amasó una fortuna a su sombra, y con el que había creado lazos de familia, casando a sus hijo?
Stroessner abandonó un país que había sido propiedad personal de él y sus allegados por 35 años el 5 de febrero de 1989. Murió años después exiliado en Brasil. Jamás fue juzgado por sus crímenes.
lunes, 25 de marzo de 2013
La Escuela de Pirrón y su Vigencia en la Posmodernidad
Fascinante
y algo olvidada es la época helenista, con sus maravillas arquitectónicas, sus
guerreros, sus cínicos, escépticos, estoicos y epicúreos. Una etapa de
numerosas coincidencias con este siglo XXI, el cual tiene mucho de finisecular
y transitorio. Interesantísimos son los personajes que construyeron al
helenismo: pensadores, poetas y científicos hasta los sátrapas que sucedieron a
Alejandro y que, en buena medida, si no la inventaron, ¡vaya que perfeccionaron
la práctica de hacer culto divino a la persona del gobernante!
Uno de los filósofos más destacados de la brillante era helenista fue Pirrón de Elis (360-270 AC), filósofo padre de la escuela escéptica, quien inició su vida como pintor pero pronto mudó a las especulaciones filosóficas. Fue uno de los pensadores favoritos de Alejandro y recorrió extensamente el mundo como una especie de "filósofo residente" del imperio siempre favorecido por el gran conquistador. Críticó la escuela filosófica dominante de su época, el dogmatismo, empeñada tercamente en la búsqueda de la verdad absoluta. Pirrón supo que tal verdad absoluta no existía. Aunque es posible identificar rasgos escépticos entre los sofistas y en la escuela de Megara, fue Pirrón quien adoptó el escepticismo como postura definitiva. Llegó el sabio de Elis a la inapelable conclusión de que si la filosofía se origina en la búsqueda, el filósofo dogmático la mata al considerar que ha hallado la verdad, mientras que el escéptico opta por quedarse con la búsqueda y afirma que es imposible encontrar una verdad definitiva. Según Pirrón todas nuestras percepciones son relativas ya que solo nos retratan la realidad tal como "aparecen" filtradas por nuestros sentidos. Por ello no hay ninguna razón para afirmar que un aserto es más verdadero que el opuesto. La única postura coherente será pues, suspender el juicio (epoché) y no decir nada (aphasía) para desembocar en el estadio superior de la Ataraxia. Este concepto, Ataraxia, es usado tanto por escépticos, como por epicúreos, y quiere expresar serenidad, tranquilidad de ánimo, imperturbabilidad o ausencia de inquietud. Es un estado al que se llega mediante la práctica o ascesis y que sólo el auténtico sabio logra mantener.
Pirrón deriva pues en una ética de la imperturbabilidad: como nada sabemos con certeza, todo debe sernos indiferente, y ninguna opinión tiene por qué perturbar nuestro ánimo y sólo se puede aspirar a la felicidad en tanto uno sea capaz de abstraerse de las angustias de la vida.
En lo personal considero que el escepticismo pirroneano es uno de los primeros promotores intelectuales de lo que hoy llamamos “liberalismo”. Fue indiscutible inspirador del gran pensador Karl Popper. Hoy, que lamentablemente se mantienen por doquier los fundamentalismos religiosos y políticos que dicen ser portadores de la verdad absoluta es primordial rescatar y difundir el legado de Pirrón y tratar de entender, de paso, las vicisitudes de una época fantástica que pude darnos una buena cantidad de claves de la posmodernidad. Por lo pronto, recomiendo tener a mano una copia del libro Esbozos Pirrónicos (editado por Editorial Gredos en 1993), escrito por el médico y filósofo Sixto Empírico.
Uno de los filósofos más destacados de la brillante era helenista fue Pirrón de Elis (360-270 AC), filósofo padre de la escuela escéptica, quien inició su vida como pintor pero pronto mudó a las especulaciones filosóficas. Fue uno de los pensadores favoritos de Alejandro y recorrió extensamente el mundo como una especie de "filósofo residente" del imperio siempre favorecido por el gran conquistador. Críticó la escuela filosófica dominante de su época, el dogmatismo, empeñada tercamente en la búsqueda de la verdad absoluta. Pirrón supo que tal verdad absoluta no existía. Aunque es posible identificar rasgos escépticos entre los sofistas y en la escuela de Megara, fue Pirrón quien adoptó el escepticismo como postura definitiva. Llegó el sabio de Elis a la inapelable conclusión de que si la filosofía se origina en la búsqueda, el filósofo dogmático la mata al considerar que ha hallado la verdad, mientras que el escéptico opta por quedarse con la búsqueda y afirma que es imposible encontrar una verdad definitiva. Según Pirrón todas nuestras percepciones son relativas ya que solo nos retratan la realidad tal como "aparecen" filtradas por nuestros sentidos. Por ello no hay ninguna razón para afirmar que un aserto es más verdadero que el opuesto. La única postura coherente será pues, suspender el juicio (epoché) y no decir nada (aphasía) para desembocar en el estadio superior de la Ataraxia. Este concepto, Ataraxia, es usado tanto por escépticos, como por epicúreos, y quiere expresar serenidad, tranquilidad de ánimo, imperturbabilidad o ausencia de inquietud. Es un estado al que se llega mediante la práctica o ascesis y que sólo el auténtico sabio logra mantener.
Pirrón deriva pues en una ética de la imperturbabilidad: como nada sabemos con certeza, todo debe sernos indiferente, y ninguna opinión tiene por qué perturbar nuestro ánimo y sólo se puede aspirar a la felicidad en tanto uno sea capaz de abstraerse de las angustias de la vida.
En lo personal considero que el escepticismo pirroneano es uno de los primeros promotores intelectuales de lo que hoy llamamos “liberalismo”. Fue indiscutible inspirador del gran pensador Karl Popper. Hoy, que lamentablemente se mantienen por doquier los fundamentalismos religiosos y políticos que dicen ser portadores de la verdad absoluta es primordial rescatar y difundir el legado de Pirrón y tratar de entender, de paso, las vicisitudes de una época fantástica que pude darnos una buena cantidad de claves de la posmodernidad. Por lo pronto, recomiendo tener a mano una copia del libro Esbozos Pirrónicos (editado por Editorial Gredos en 1993), escrito por el médico y filósofo Sixto Empírico.
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